grandes ideas

La extraña causa de la supervivencia del comunismo. Son los anti-comunistas quienes mantienen vivo al socialismo y demás tesis intervencionistas. Queriendo negar al comunismo, acaban fascinados con sus ideas y propuestas.

Introducción

La explicación del mantenimiento de ideas que en la práctica han fracasado una y otra vez, que han producido abusos totalitarios terribles. Claramente existen propuestas muy superiores a las del comunismo. 

Mises ofrece una explicación paradójica: la causa de la supervivencia del comunismo se debe a los anticomunistas. Quienes atacan al comunismo son sus promotores. Al menos algunos de ellos, quienes creen poder hacer distinciones imposibles para ponerse al mando.

Las escasas páginas de esa obra que son resumidas aquí colocan el dedo en un punto medular, el del clima intelectual, quienes lo forman y quienes se dejan llevar por él.

La idea resumida en esta carta fue encontrada en Mises, Ludwig von, The anti-capitalistic mentality. South Holland, Ill. Libertarian Press, Chapter V, «“Anticommunism” versus Capitalism» pp 84-89. 

Jamás hay inmovilidad

Inicia Mises el capítulo con una consideración. Nunca y en ninguna parte la vida es estable ni inmóvil, ella está siempre en transición. La vida humana es un proceso que jamás está en reposo.

Nos engañamos al creer que la existencia no tiene cambios, como en las visiones utópicas que pretenden encontrar un fin a la historia, cuando se llega a una calma final y permanente en la que todo ha sido solucionado. Ese momento en el que ya nada más puede mejorarse.

Los cambios

La causa de ese engaño es obvia: cada cambio en las condiciones de vida nos fuerza a ajustarnos a ellas, lastima a los intereses creados y amenaza a las condiciones existentes de producción y consumo.

Además, el cambio molesta a quienes son intelectualmente inertes y no quieren cambiar sus modos de pensar.

El cambio crea resistencia entre quienes no desean mejorar sus condiciones y la ausencia de cambio es un objetivo deseado por ellos.

En esto tienen uso los calificativos de ‘conservador’ y ‘reaccionario’, aplicado generalmente a partidos conservadores. Pero ignorando que la actitud reaccionaria es aplicable a otros casos.

Por ejemplo, a los gremios que impiden la entrada a nuevos competidores, a los agricultores que piden protección aduanal y subsidios, a los asalariados hostiles a las innovaciones y otros casos similares.

Los intelectuales

En su camino a exponer la causa de la supervivencia del comunismo, Mises examina a personajes importantes.

Los literati y artistas que desprecian la actividad mercantil como una cosa de lucro anti-intelectual, aunque en realidad los hombres de negocios tienen más habilidades mentales e intuición que esos que los critican.

Por su propia inferioridad, los intelectuales no se dan cuenta de la necesidad de razonamiento y capacidades que son necesarias para crear y mantener un negocio.

Estos intelectuales son uno de los fenómenos menos bienvenidos del moderno capitalismo, a los que Mises dedica muy fuertes calificativos.

Son ellos una molestia y a nadie resultaría dañado al evitar que los intelectuales manifestaran esas ideas simplistas. Pero la libertad es una, y acallarlos significaría incrementar el poder de las autoridades decidiendo lo que debe o no decirse.

Quizá incluso no funcionaría para erradicar a esos inútiles, pero pondría una serie de fuertes obstáculos al desarrollo de la creatividad de otras personas.

El precio que debe pagarse por la buena acción de los innovadores y los pioneros creativos es la existencia de esos intelectuales y artistas estériles. La libertad debe darse a todos, incluyéndolos a ellos so pena de afectar los beneficios de la innovación y el genio.

Además, lo que ellos opinan no es causa de desastre, sino la realidad de un público que los escucha y es influido por ellos. Ellos moldean a la opinión y la gente quiere considerarse al día en las modas intelectuales.

El caso de G. Sorel

Después de esa fuerte introducción al capítulo, Mises ilustra su idea con un caso concreto, el de George Sorel. El sindicalismo de Sorel, dice, y su entusiasmo por la acción directa ha tenido influencia, cautivando a los literati europeos.

Y fue una fuerza que radicalizó a los movimientos subversivos. Influyó en el antisemitismo, el bolchevismo ruso, el fascismo italiano y los movimientos juveniles alemanes que formaron el nazismo.

Provocó que los partidos políticos que competían en elecciones se transformaran en facciones que usaban bandas armadas. Se burló de los gobiernos democráticos, las instituciones y la seguridad burguesa. Fomentó la violencia y la guerra, civil y externa con su eslogan de violencia y más violencia.

Los intelectuales popularizaron esas ideas, aunque contenía un elemento anti-intelectual, pues para Sorel lo que cuenta es la acción, no el razonamiento. La violencia por la violencia misma, luchando por un mito y sin enfrentar críticas posibles. No debe pensarse, solo actuar; no razonar, matar; destruir lo que existe.

La difusión de esas ideas, dice Mises, no es culpa de Lenin, ni de los discípulos de Sorel, ni de Mussolini, sino de los intelectuales irresponsables.

Esa pseudo filosofía destruccionista tuvo influencia porque durante décadas nadie se atrevió a examinarla críticamente. Y quienes no la apoyaban, llegaron incluso a tener interpretaciones que mostraban simpatía por las peores realidades de los dictadores.

Las objeciones iniciales fueron tímidas y provinieron de intelectuales que apoyaban esos regímenes pero que se dieron cuenta que ese apoyo no era garantía de inmunidad al castigo y la tortura.

Los anti-comunistas

Existe hoy, continúa Mises en esta obra de 1972, un frente anticomunista al que califica de falso.

Son los anti-comunistas liberales quienes creen poder distinguir entre comunismo y socialismo y quienes apoyan al socialismo no comunista.

Son los que creen tener razón en su intento al emplear otros nombres, sinónimos del socialismo, como estado de bienestar y planificación.

Insiste Mises en definirlos, ahora como los que rechazan las ideas «rojas» de la revolución y sus aspectos dictatoriales, al mismo tiempo que ensalzan a Marx como el gran economista, filósofo, sociólogo y benefactor de la humanidad.

Y lo hacen en libros, universidades, revistas. Intentan vendernos la idea de un «totalitarismo no totalitario» en palabras del autor, algo como un triángulo cuadrado. Quieren hacérnoslo ver como la medicina de todos los males.

La causa de la supervivencia del comunismo es ahora ya clara. Según Mises, son los anti-comunistas quienes mantienen y soportan al comunismo.

Estos anticomunistas odian al capitalismo mucho más que al comunismo, justificando los salvajes actos del comunismo ante las horrores que ellos ven en capitalismo. Quieren al final combatir al comunismo convenciendo sobre las bondades del Manifiesto Comunista.

No combaten al comunismo en realidad, sino al comunismo en el que ellos no están al mando. Lo que desean es colocarse en el poder, quitarse de encima a sus opositores y quedarse al frente, lo que solo podrá lograrse con un sistema autócrata.

Un movimiento anti-algo es representante de una posición negativa que no puede tener éxito. Sus invectivas en realidad promueven lo que atacan. Cuando se lucha por algo, eso no puede ser solo el rechazo del otro algo.

La desilusión con el comunismo, por sus fallas y abusos, indica que el socialismo tendría una nula oportunidad de subsistir.

Excepto por un factor, ese falso anticomunismo. La solución es el apoyo irrestricto al capitalismo, dejando de ser cautivados por las ideas socialistas que aparecen con nuevos ropajes.

En resumen

Si se piensa bien, resulta extraño que una serie de propuestas políticas inspiradas en el comunismo sigan vivas. El socialismo, el intervencionismo, el estado de bienestar, los gobiernos excedidos, no tienen una historia exitosa.

Al contrario, sus registros de resultados muestran fracasos notables y continuos. ¿Por qué razón sucede eso tan curioso? La explicación de Mises tiene su sutileza.

La explicación tiene dos elementos que se combinan en una sola posición que expone la causa de la supervivencia del comunismo.

Contra-comunismo

Cuando se está en contra del comunismo, por ejemplo los de la URSS, China o Cambodia. Se les critica y reprueba. Cuando se rechazan esos regímenes como una posición central y única.

Pro-socialismo

Cuando se está a favor de propuestas socialistas, intervencionistas, dirigistas, de planeación central económica y otras modalidades, con nombres diferentes, del comunismo.

La combinación fatal

Surge, por tanto una mezcla fatal de contra-comunismo y pro-socialismo. Ella termina produciendo la aplicación de las mismas políticas que se critican y tienen un historial de fracaso.

Contenido extra. Más sobre la causa de la supervivencia del comunismo y sus ideas centrales.

Socialistas involuntarios

Por Leonardo Girondella Mora

En esta columna quiero tratar un fenómeno llamativo —el del socialismo disfrazado. Una causa de la supervivencia de ideas provenientes del comunismo, aunque en versiones que usan nombres diferentes.

Un asunto de disfraces

Un fenómeno primeras apariencias y presentaciones novedosas de una vieja idea que ha logrado sobrevivir con un éxito a veces arrollador.

El tema concreto es el del socialismo y sus disfraces. Creo razonable decir que el socialismo no es en nuestros días una palabra popular, excepto en casos extremos curiosos como Cuba y Venezuela.

El socialismo en nuestros tiempos, ahora mismo, a pesar de que no sea una palabra pronunciada con la frecuencia de tiempo atrás, no es algo que haya desaparecido —simplemente ha tomado a apariencias diferentes.

Anti-liberalismo

Se le encuentra con mucha frecuencia en todo movimiento que manifiesta actitudes contrarias al liberalismo. Por ejemplo, en todas las protestas en contra del libre comercio y en movimientos del tipo de «los indignados».

Gobierno la solución universal

Las ideas que se sustentan en encontrar a los gobiernos como la solución a todo problema. Esto es igual a hacer crecer el poder gubernamental, es decir, dar más funciones y responsabilidades al gobierno.

Esta es la característica esencial que puede utilizarse para reconocer el socialismo contenido en buena cantidad de movimientos y formas de pensar.

No es infrecuente que personas que no se vean como comunistas ni socialistas, sin embargo lo sean involuntariamente cuando apoyan al gobierno como solución universal garantizada.

Apariencia benevolente de buenas intenciones

Cualquier persona puede identificar al socialismo en sistemas como el del estado de bienestar.

Es un nombre agradable para lo que no es más que el control de la vida personal por parte del gobierno. Bajo esta modalidad el gobierno tiene las funciones y responsabilidades de cuidar a las personas desde que nacen hasta que mueren.

Una sustitución de la individualidad humana por el colectivismo estatal.

Fijación igualitaria

El socialismo también se encuentra bajo la obsesión y igualitaria de nuestros días, cuando se ha llegado a ser equivalente a toda desigualdad con la injusticia.

En este caso el gobierno es el responsable del proceso de igualación material dentro de la sociedad, implantando, por ejemplo, altos impuestos progresivos a los ingresos personales y a las herencias.

La causa de la supervivencia del comunismo

Pero lo más llamativo de todo es que el socialismo ha penetrado en la mente de muchos ciudadanos, sin que ellos se den cuenta, para convertirlos en partidarios inconscientes.

Ciudadanos que con una terrible ingenuidad ante cualquier problema reclama una solución gubernamental, sin pensar en la posibilidad de otra alternativa.

Este disfraz socialista toma la forma del socialista involuntario y se manifiesta de algunas maneras.

Carencia de imaginación

Una de esas maneras, es la de la falta de imaginación el ciudadano que mencioné antes.

Puede reconocerse este disfraz en las personas que ante cualquier problema sólo pueden pensar en la intervención gubernamental como solución —una posición que tiene la consecuencia de ampliar las funciones y responsabilidades de los gobiernos.

Dependencia personal

La otra manera en la que el socialismo se disfraza es la dependencia gubernamental, muy bien representada en la burocracia cuyos ingresos dependen de la intensidad de la intervención gubernamental.

De manera indirecta, la dependencia gubernamental también se manifiesta en otros casos. Como el del empresario cuya existencia depende de subsidios y otros favores gubernamentales. Incluye también a los segmentos de la población que se ven favorecidos con tratamientos gubernamentales especiales, regalos y dádivas.

En resumen

Ha sido mi intención mostrar que pesar de que el socialismo no sea una palabra de aprobación frecuente en la política, su esencia permanece viva bajo multitud de disfraces.

Como el del estado de bienestar, pero especialmente oculto en la mentalidad del ciudadano convertido en un socialista involuntario. Algo que explica la causa de la extraña supervivencia del comunismo y sus principales ideas.