Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Algo Podrido
Eduardo García Gaspar
25 noviembre 2004
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Algo anda muy mal en el gobierno. Muy mal y muy podrido. Cuando usted contrata personal para su empresa, la lógica dice que seleccionará al individuo mejor preparado, bajo los criterios que usted tenga, pero sin duda el que mejor los cumpla.

Puede ser experiencia, preparación técnica, lo que sea, sin dejar de considerar la confianza. En la selección de ese personal, usted buscará capacidad para realizar el trabajo y, sin duda, calidad moral, como sea que se pueda definir.

La razón de ser de ese cuidado en el proceso de selección de personal es que la empresa sufrirá las consecuencias de equivocaciones. Lo malo del gobierno mexicano es que allí no se hace esa selección de personal. La cuestión es importante.

Si una empresa hace un mal proceso de selección de personal, nadie excepto sus integrantes sufrirán las consecuencias. En cambio, si ese mismo proceso se realiza mal en el gobierno, las consecuencias las sufren todos los millones de mexicanos.

No estoy hablando de estar o no de acuerdo con lo que realiza el político, sino con su preparación, especialmente su calidad personal. Me parece tiempo ya de incorporar abiertamente, aunque no sé cómo, la idea de que los puestos gubernamentales, especialmente los del congreso, sean ocupados por personas con preparación adecuada y calidad moral.

Es obvio que como ahora están conformadas esas cámaras, ellas adolecen de la presencia de personas sin preparación y, sobre todo, sin calidad moral. No quiero caer en la acusación fácil de decir que todos sin excepción son malos en el poder legislativo, simplemente porque no es lógico que lo sean.

Pero si debo ser claro que hasta ahí se han colado personajes de baja ralea y moral inexistente.

Los acontecimientos en las cámaras son claros y existen videos que muestran a esas personas; desde el entrar a caballo, hasta las “tomas” de la silla del presidente de la cámara de diputados, pasando por la conducta de ellos durante el informe presidencial.

No es difícil probar la existencia de esas personas, vulgares personajes de quinta, sin noción de decencia, ni rastro de moral. Lo interesante es investigar cómo es que ha llegado hasta ese sitio gente de ese calibre.

Hace varios meses escribí que la culpa era de los partidos, los que obviamente habían aceptado personas de ese tipo. Sigo creyendo lo mismo. Para elegir a los diputados, necesariamente existe primero una selección por parte del partido al que pertenecen. ¿Cómo es que se les coló esa gentuza a los partidos?

Una explicación, la más obvia, es que tienen los partidos un mal proceso de selección de sus miembros.

Otra explicación es posible también: puede ser que no haya cantidad suficiente de personas de calidad que quieran ser miembros de un partido, lo que haría que los partidos aceptaran a literalmente cualquiera para tener a la cantidad de personas que ellos requieren.

La tercera es igual de obvia que la primera, nuestras leyes no ponen ningún requisito para ser diputado ni senador.

Concentrémonos en la segunda razón, la de que no hay la cantidad de gente que se necesita para gobernar.

Si esto es cierto, y temo que lo sea, quizá se deba al rechazo de las personas de calidad, es decir, los tipos preparados y capaces deciden no tener una carrera política y su lugar es ocupado en buena proporción por tipos de baja preparación y nula moralidad.

Y precisamente ésta es la idea que quiero compartir con usted en esta segunda opinión: los buenos candidatos a puestos de diputados y senadores tienden a alejarse de la opción de una carrera en el campo gubernamental; eso se traduce en una falta de candidatos a esos puestos, para los que se requieren más de 600 y resulta así que las posiciones son ocupadas por los que haya, no importa qué sean, ni qué nivel posean.

La consecuencia de esto se ve en las cámaras legislativas. Lo que me lleva a concluir que hay en el gobierno mexicano algo podrido, algo que hace que no vaya a él en la proporción que se necesita, gente de calidad. ¿Qué es lo que está podrido y hace que se alejen los buenos?

No lo sé con precisión, pero sin duda viene de dos cosas: uno, la falta de interés del ciudadano en política y dos, el viejo sistema del PRI hizo del gobierno algo escasamente atractivo a los ciudadanos.

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