Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Discriminar la Discriminación
Eduardo García Gaspar
25 mayo 2005
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Cuando las cosas se ven en blanco y negro, sin la sutileza de pensamiento que la vida nos exige, se dan declaraciones simplistas y se crean impresiones equivocadas. Uno de estos casos es el de la discriminación, un tema hasta ahora poco examinado en México y puesto de moda intelectual.

La posición de entrada es sencilla: no debe discriminarse a las personas.

Muchos aprueban eso ciegamente y están al punto de rasgarse las vestiduras ante cualquier posible violación de esa regla. La realidad es compleja y es deber examinarla. Por principio de cuentas, hay que definir discriminación.

Aceptemos que ella es la selección de una persona sobre otra por razones consideradas indebidas. La lista de razones indebidas es variable y puede referirse a raza, sexo, religión, edad, lo que a usted se le ocurra.

Sin embargo, la realidad es que la discriminación es parte de nuestra vida. Discriminamos cuando compramos una marca de cerveza y no otra. Mercedes-Benz discrimina contra los que no pueden pagar los precios de sus autos. Los productores de películas discriminan contra los que no son actores o no son celebridades.

El Real Madrid discrimina contra quienes no saben jugar futbol. La vida está llena de discriminaciones que son resultados de decisiones personales.

La Secretaria de Desarrollo Social, Josefina Vázquez Mota, ha declarado que

“La discriminación… no sólo violenta los derechos sociales, humanos, económicos, sino también provoca menores niveles de ingreso, de educación, de acceso a la salud y del acceso al mundo y al mercado laboral.”

En parte tiene razón. Discriminar reduce los ingresos. Le propongo un giro al tema para entenderlo mejor. Con un ejemplo mostraré lo que digo. Supongamos que usted necesita un jardinero.

Su criterios para seleccionarlo serán varios, quizá la calidad del trabajo, la rapidez, el costo reducido y algún otro. Usted va a discriminar a la gente haciendo de lado a quienes no saben de jardinería, y también a los que cobran mucho, a los que hacen un mal trabajo…

Si son hombres, mujeres, ateos o cualquier otra cosa, a usted no le interesa. Lo que le interesa es que cumplan con los requisitos que usted desea y quienes no cumplan con eso, ni modo. No podrán ellos alegar nada válido por haber sido hechos de lado.

Si una iglesia mormona necesita empleados, los católicos no podrán decir que se les ha discriminado. Si se necesita un modelo masculino para un comercial de ropa de hombre, las mujeres no podrán reclamar discriminación.

Cuando el asunto se ve así, las cosas se aclaran y se ven mejor. Si acaso un grupo es poco preferido por el resto de las personas, eso se deberá a que no ofrece lo que los demás necesitan. Quienes son doctores del filosofía medieval italiana quizá no satisfagan tanto a los demás como los electricistas y plomeros o fontaneros.

La solución está en hacer que ese grupo ofrezca a los demás características deseadas por el resto. Sería tonto hacer de lado a una mujer que puede hacer un trabajo mejor que un hombre y contratar a éste y no a aquella. La discriminación, desde luego, no cabe en la aplicación de la ley.

Los derechos legales son iguales para todos, pero intentar llevar el reclamo de no discriminación más allá tiene serios problemas. ¿Tiene usted el deber de aceptar a un jardinero por el hecho de ser de cierta religión? ¿Es importante que el piloto de un avión sea hombre o mujer? Da lo mismo, usted discrimina bajo el criterio de que hagan bien su trabajo y el resto no importa.

El peligro a evitar es el de terminar como en los EEU con algunas instituciones obligadas a aceptar cuotas de segmentos de la población y que entonces seleccionan personas no por sus habilidades, sino por características ajenas muchas veces a la voluntad personal.

¿Tiene una universidad la obligación de aceptar estudiantes por cuotas de sexo o raza, en lugar de capacidad mental?

El tema de la discriminación sí tiene el mérito de señalar que pueden existir grupos de personas con escasas habilidades y que ellos, por tanto, deben preocuparse por desarrollarlas, sin aprovecharse de la mentalidad que se limita a señalarlos como víctimas sin hacer nada más.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras