Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ineficaces o Corruptos
Eduardo García Gaspar
8 febrero 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


La nota de la BBC del 2 de febrero sobre el escándalo de corrupción en la ONU contenía en esencia la siguiente información. Annan, el secretario general, ordenó medidas disciplinarias contra Benon Sevan, el responsable del programa petróleo por comida en Irak.

Una investigación había responsabilizado a Sevan de conducta no ética, lo que fue negado por él.

Ese programa estuvo en efecto de 1996 a 2003 y hay indicaciones de que sus fondos pudieron haber sido usados para indebidamente dar dinero a Sadam Husein. La situación es compleja, pero señala varias facetas en casos como éste y similares.

La más obvia de ellas es el desencanto que produce saber que exista una situación así en una organización que debía ser ejemplo mundial de buen comportamiento. Hay una lección clara: todos somos humanos y todos sucumbimos a tentaciones. Tenemos dos lados en esta historia. Podemos los humanos atontarnos o podemos sucumbir a la corrupción.

Son muy distintas una de otra y diferenciarlas ayuda a entender cómo tratar estos casos. Annan, el secretario general de la ONU, tiene frente a sí esas posibilidades. O cometió errores graves de supervisión o puede acusársele de corrupción. Será difícil que se aísle de ambas posibilidades.

Es el mismo caso esencial del alcalde de la Ciudad de México, cuyos subalternos han sido acusados de corrupción con pruebas abundantes. O son malos administradores con pésima habilidad de supervisión, o son corruptos. Cualquiera de las dos posibilidades les es aplicable.

Distinguir entre ambas, dije, es importante. Si acaso se tratase de un caso de incapacidad administrativa, la acción más lógica sería su remoción del cargo, igual que el caso de cualquier ejecutivo en una empresa que comete un error grave.

Se trataría de una persona que no tiene las cualidades para ejercer el puesto y que ha cometido un error en extremo serio. Debe aceptar las consecuencias de su equivocación. Si, por el otro lado, se tratase de corrupción, entonces deberá aplicarse un castigo que va más allá de la remoción, pues sería una modalidad de robo y aprovechamiento indebido de su posición.

En ambos casos, sin embargo, se debería realizar una separación del cargo. La separación del cargo puede ser la iniciativa personal del individuo en cuestión o bien la instrucción de quienes tienen autoridad sobre él. Lo preocupante de la realidad es que si Annan no renuncia por decisión propia ni por decisión de sus superiores, el mensaje que se manda es muy claro: las malas acciones no tienen consecuencias serias y pueden realizarse sin que la persona sea vista como responsable.

La no separación de Annan de su puesto es un real incentivo a la irresponsabilidad. El asunto va más allá de la ley, los reglamentos y las auditorías realizadas. Es un asunto de sentido común que debería hacer nacer en la persona la iniciativa de separarse del puesto que no fue capaz de realizar.

Pero, ni la conducta de Annan ni la del alcalde de la Ciudad de México, señalan que ellos tienen ese sentido común. Corruptos o incapaces, pueden permanecer en sus puestos sin rendir cuentas.

El futbol tiene casos de este tipo, en los que los jugadores tienen comportamientos antideportivos mayores y no son castigados ejemplarmente. El efecto de esto es el natural, la conducta anti deportiva es promovida y la violencia se extiende en ese deporte. No debe sorprender que eso suceda.

El caso de la ONU y del gobierno de la capital mexicana son incentivos gigantescos a la corrupción y a la irresponsabilidad. Es así que el ciudadano común recibe un mensaje claro y fuerte.

Si la gente importante tiene ese comportamiento, sin sufrir consecuencias, también él lo puede tener. Y es que quienes están en posiciones públicas de alta visibilidad deben entender que no únicamente tienen una responsabilidad de actuar honestamente y con profesionalismo, sino que sus conductas constituyen reales ejemplos de comportamiento para el resto de las personas.

Lo que ellos hagan y digan es fuente de inspiración en otros. Si ellos son malos ejemplos, cae sobre ellos el peso de esa responsabilidad también, adicional a las normales. Su conducta no sólo debe ser honesta y profesional, sino que también debe ser ejemplar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



No hay comentarios en “Ineficaces o Corruptos”
  1. Aaron Ortiz Dijo:

    Excelente y triste articulo que nos muestra como cada vez es mas comun aplicar la frase de “el que no tranza no avanza”, lo verdaderamente precupantes son dos cosas, en mi opinion: ver como se descompone cada vez mas el mundo y la herencia que les estamos dejando a nuestros hijos.





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