Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Recursos para el Innovador
Eduardo García Gaspar
5 febrero 2008
Sección: NEGOCIOS, Sección: Una Segunda Opinión
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Los coches híbridos son alabados como un remedio a la contaminación y a la dependencia petrolera. Hablo de desarrollos como el del Toyota Prius y los elogios que recibe (aunque algunos han expresado críticas por los efectos colaterales que tiene en su fabricación). Quedarse en ese plano es perder el punto de todo el asunto.

Vale más ver el fondo, el que está formado por una inquietud sobre los desechos de la combustión de la gasolina, que de poco estimularían la innovación de no existir otro incentivo maravilloso: los precios altos del petróleo. Pocas cosas tan efectivas para estimular la búsqueda de más petróleo y abaratarlo por tanto. Pero aún más, el estímulo de la invención revolucionaria.

Un ejemplo en otra industria, la de la música, metida en la caja del pensamiento tradicional: grabaciones vendidas en tiendas y mejoradas con sistemas digitales. Más allá no fueron hasta que el iPod revolucionó la distribución de música y la manera de escucharla. Entonces se da otro panorama.

Las grandes empresas automovilísticas pueden estar encerradas en sus esquemas tradicionales: modelos con mejoras importantes de tecnología vendidos en agencias. Yo no sé qué pueda venir después, pero es posible que suceda una revolución y que ella venga no de esas empresas, sino de empresas en otras ramas. ¿Google, Apple, Microsoft? No lo sé. Quizá ya exista en forma experimental en la casa de tres estudiantes que generaron una idea. O tal vez en el alquiler alterno de autos que se usan de un estacionamiento a otro.

La variable subyacente a todo esto es la innovación y la conveniencia de generar condiciones para que ella florezca. Hacer predicciones es una tarea inútil. No puede planearse la innnovación. Sólo puede darse. Se han hecho predicciones como la de teléfonos celulares en los relojes, que aparecerían en 2008. La realidad es que los relojes aparecieron en los celulares. Nadie previó la existencia de YouTube, ni del iPod. Se pensó que los libros serían sustituidos por pantallas legibles y no ha sucedido.

Las actitudes frente a un futuro incierto son de dos tipos esenciales. Una es la de quienes temen a ese futuro e intentan planearlo por medio de regulaciones, como sucede en la Unión Europea (recuérdese la serie de batallas legales con Microsoft y iTunes). Tienen esta actitud personas que suelen ser opositores en otros campos, los conservadores y los socialistas. La otra es una actitud más abierta, que tiende a dejar libre el camino a la innovación, como sucede en los EEUU y otros países.

Mi punto central es que más beneficios produce a la larga la mentalidad abierta que la mentalidad de la planeación. Por un motivo: la innovación no puede preverse, los pronósticos no son posibles. Las personas somos impredecibles. Si las dejamos libres producirán más ideas sobre la siguiente generación de transporte personal que todas las agencias gubernamentales del mundo, Al Gore y las comisiones que la ONU quiera formar.

No veo diferencias en las personas. Todas ellas tienen el potencial de aportar ideas e imaginación. Un mexicano bien podría ser el generador de alguna revolución en la industria del cine, o de la hotelería. O podría hacer algo tan sencillo como una mejor tortilla para tacos mexicanos (que no se tiene, las tortillas mexicanas son de una notable baja calidad). Pero ese talento potencial florece donde hay condiciones: recursos disponibles y gobiernos que no quieren planear a la economía.

Esta es la razón por la que, por ejemplo en México, no se dan innovaciones y patentes como se pudiera. No es tanto que falte talento a los mexicanos, sino que en el país no existen condiciones para hacer realidad las ideas que ese talento genera. El tema es más extremo de lo que se suele imaginar, por una razón.

Si alguien piensa que lo que mueve a la economía es, por ejemplo, el gasto gubernamental, los subsidios, el cierre de fronteras, u otras medidas similares… está absolutamente equivocado. La economía es movida por las personas y entre ellas la más importante de todas es el innovador, el emprendedor. El que puede crear un auto diferente, o abrir un restaurante donde no existía. No darle facilidades es igual a impedir la prosperidad. El emprendedor es parte vital del capital de un país.

Post Scriptum

• Para la columna usé material de

— George Anders, WSJ, Predictions of the Past, Enero 28, 2008, donde menciona la posibilidad de autos creados por empresas no automovilísticas;

— Vijay V. Vaitheeswaran Oil, Foreign Policy, Novenber December 2007, donde menciona lo de los autos híbridos.

• Fue reportado que hace unos meses que

México, 10 Julio 2007 (El Universal). Según datos del Foro Consultivo Científico y Tecnológico hay un fuerte atraso en México en cuanto a ciencia y tecnología. Anualmente se otorgan aproximadamente 150 patentes a especialistas del país, cifra inferior a la que tenía Estados Unidos en el siglo XIX; un ejemplo de lo anterior es que las 100 principales empresas mexicanas contratan a menos de mil especialistas con doctorado, cifra entre 10 y 20 veces inferior a la de otras naciones.

Desde 1994, el Instituto Mexicano de Propiedad Industrial (IMPI) registra un promedio anual de 150 patentes mexicanas, lo que significa una fuerte disminución del 45% con respecto al número de inscripciones registradas en 2004. Tan sólo de 1995 a 2005, las patentes a mexicanos cayeron de 343 a 150 en promedio.


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