Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Guerras Culturales: Causa
Eduardo García Gaspar
2 septiembre 2014
Sección: EDUCACION, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Son dos formas de entender. Dos maneras de ver y, entonces, hacer. androjo

Una es simple y de sentido común. La otra es compleja y emotiva.

Dos visiones que chocan todos los días en los pequeños y grandes hechos, especialmente políticos.

Un campo muy ilustrativo es el de la delincuencia.

Una de esas visiones contempla al delincuente como una persona que ha cometido una falta pudiéndolo no haber hecho y, por eso, merece un castigo legal proporcional a la falta.

La otra visión contempla al delincuente como una objeto conducido por fuerzas fuera de su control. Si cometió un delito, en realidad no puede ser culpado, o al menos debe verse con atenuantes: su entorno social, su educación, sus padres.

Una visión contempla a un criminal que debe ser castigado. La otra, a un enfermo que debe ser tratado. Es el choque entre el castigo y la terapia, como lo resumió Kenneth Minogue (1930-2013).

Otro autor, Thomas Sowell (1930-) usa otras formas para entender esa diferencia de mentalidades. Tomemos, por ejemplo, a la guerra y cómo cada una de esas dos visiones reacciona ante ella.

• La visión que puede llamarse idealista, ante la guerra, tendrá actitudes como: mejorar la comunicación entre países, evitar tonos beligerantes, limitar armamentos, cancelar alianzas militares, dejar atrás al patriotismo, usar a la negociación como elemento único de solución.

• La visión que puede llamarse realista, ante la guerra, tendrá otras actitudes diferentes: tener alianzas militares y armamentos, promover sentimientos de patriotismo, confiar menos en el diálogo, tener buenas capacidades bélicas y negociar, pero sin conceder posiciones que alienten amenazas futuras.

En lo personal, he sido testigo de la visión idealista en el campo educativo. Esta visión persigue igualdad entre alumnos, está poco dispuesta a reconocer méritos, enfoca su atención al de bajo desempeño, tiende a usar escasa disciplina, se aleja de solicitar esfuerzos, perdona faltas serias, usa técnicas colaborativas.

Esta visión ilusa educa en lo políticamente correcto, suaviza el carácter, educa en la uniformidad, en el relativismo; debilita el escepticismo, relega a la razón y premia a la estandarización. En fin, es lo opuesto a lo que pienso.

Mi punto, el que creo que bien vale una segunda opinión, es apuntar la existencia de esas dos mentalidades y señalar que entre ellas se dan los grandes conflictos culturales.

En lo general, es la colisión entre progresistas y conservadores, muy bien manifestada en los casos anteriores en los campos del crimen, la guerra y la educación.

Hay otro terreno en el que se una una colisión notable, el religioso.

Los progresistas tienden a poner de lado a la religión y toda creencia sobrenatural, creyéndola superstición. Lo contrario de los conservadores, que ven a la religión como fuente de moral y un freno notable al libertinaje.

Por supuesto, en la sexualidad, esta colisión de mentalidades es un asunto de todos los días.

Los progresistas ven al sexo como un placer al que se tiene derecho sin sufrir sus consecuencias. Por esto es que son partidarios de repartir condones, anticonceptivos, legalizar el aborto y los matrimonios homosexuales.

Los conservadores, piensan casi lo opuesto, especialmente acerca de la familia como un cimiento social. Debilitarla lleva al colapso de la comunidad. Ven a los no nacidos como seres humanos, con derechos y se oponen a que el gobierno sustituya a las personas.

Igualmente, usted puede ver con facilidad al progresista fomentando la formación del estado de bienestar y al conservador como su opositor, un paladín de mercados libres y gobierno limitado.

No importa hacia qué mentalidad se incline usted, ni en qué grado, el entender que existen esas dos visiones es de ayuda para ubicar las razones de fondo en las llamadas guerras culturales. Y en las colisiones ideológicas de la política.

Apunto que la visión progresista domina en la educación. En México, por ejemplo, los libros de texto para secundaria están llenos de esta mentalidad. En los EEUU se observa que los progresistas dominan extensamente los medios noticiosos y la producción de filmes.

Entre los organismos internacionales, la ONU es sin duda una institución progresista y promueve su agenda muy activamente. Entre los partidos políticos mexicanos, el PRD es claramente progresista y el PAN, que suele ser clasificado como conservador, en realidad tiene muy pocos rasgos de este tipo, o ninguno.

En lo general, la impresión es más o menos clara: hay mucha más presencia progresista que conservadora y eso tiene un efecto. Quienes no sean conscientes de esta mayor presencia, tenderán a ver al progresismo como lo normal, cuando no lo es.

Post Scriptum

La idea resumida de Sowell puede leerse en Diferencia de Panoramas, o en el libro de Sowell, Thomas (1987). A Conflict o Visions. New York. W. Morrow.

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