Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Redistribución, su Moral
Eduardo García Gaspar
11 abril 2014
Sección: ETICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


Una reforma en donde quien genere más utilidades, pague más. Contribuir al gasto público es parte de la identificación de ciudadanía, pues quien tiene más, tiene que contribuir más” Luis Videgaray, Secretario de Hacienda en México, pulsoslp.com.mx/2013/01/11/

No requiere mucho análisis. Con observar la vida diaria es suficiente. androjo

Un día cualquiera en la vida del que sea. Hoy, por ejemplo.

Se levanta, se baña y usa productos que antes compró. Desayuna otros productos que había en la alacena.

Es claro lo que ha sucedido. Unos días antes la persona fue a uno o más comercios y compró esos productos: jabón, café, fruta, y el resto.

Es profundamente aburrido contar esto y también leerlo, pero tiene su razón.

Ahora la persona sale de su casa y va a su trabajo. Caminando, se encuentra con un ladrón que le pide su billetera. No hace falta calcular mucho para saber que es mejor entregarla que la otra opción.

El ladrón termina su robo y hace uno o dos más. Nuestro amigo, se dirige al trabajo y regresa a casa por la tarde.

Llamemos H a la persona que fue asaltada y L al ladrón. Hay una faceta en los sucesos que es realmente llamativa. Las dos personas saben que necesitan recursos para vivir y suponemos que quieren vivir mejor. Pero las dos siguen estrategias diferentes.

H y L tienen filosofías distintas. Modos de pensar que chocan entre sí.

Lo que hace H es trabajar, logrando de esa manera un ingreso que le sirve para comprar lo que necesita. Trabajando, él produce lo que otros necesitan. H y la gente que es como él es partidaria de un juego de suma positiva: todos ganan.

En cambio, L y la gente como él tiene otra manera de pensar. En lugar de producir para tener ingresos, sus ingresos son obtenidos por medio del despojo a otros. Es un juego de suma cero: lo que uno gana otro pierde (incluso puede ser suma negativa).

Es el el fondo de H y L que se ven cosas realmente interesantes.

H trabaja, produce, sin mucho quererlo se pone al servicio de quienes compran lo que él hace. Es un altruista involuntario, si se quiere ver así.

Por su parte, L es un egoísta voluntario, destructivo, un saqueador, que quita a otros el fruto de su trabajo para quedárselo él y mejorar su vida. Hay modalidades diferentes de hacer esto: fraudes, secuestros, engaños.

Entremos más a fondo. L sin darse mucha cuenta es partidario del uso de la fuerza para atraerse fondos a sí mismo. Es un redistribucionista violento: quita a unos y se queda con el botín. La esencia de su acción está en la fuerza, ante la que H no tiene otra opción que rendirse.

El sistema de L tiene entonces sus características muy marcadas: quita al que produce; da al que no produce; y usa la violencia. Digamos ahora que L encuentra que el sistema le da frutos y crece la escala en la que trabaja.

Varios como L se asocian y forman una banda organizada, de mayor tamaño, la que crece hasta convertirse en eso que se llama crimen organizado, en gran escala.

Hacen lo mismo, pero en mucha mayor dimensión. Por supuesto, dañan a gente como H y alteran la prosperidad de la comunidad.

La magnitud de la banda formada por L alarma a todos, por lo que L decide legitimarse y piensa: si dicen que uso violencia y que eso es malo, entonces tengo dos alternativas. La primera, dejar de ser violento, pero no conviene porque la gente no le dará sus propiedades por las buenas.

Entonces tiene que seguir siendo violento y su problema es darle un giro a esa violencia, de manera que se vea ella como justificada, incluso bienvenida.

L, con inteligencia, le da un giro a su banda y decide convertirse en gobierno.

Lo fascinante es que seguirá haciendo lo mismo que antes, pero su imagen habrá cambiado.

Se creerá incluso que es bueno quitarle a H y sus amigos sus recursos porque eso es justicia social y L ha dicho que dará esos recursos a quienes lo necesitan (obviamente es él quien más los necesita).

F. Bastiat (1801-1850) tiene una buena manera de expresar esto.

“Cuando una porción de la riqueza es transferida de la persona que es su propietaria —sin su consentimiento y sin compensación, sea por fuerza o fraude— a cualquier otra que no es su propietaria, entonces digo que la propiedad es violada; que se comete un acto de saqueo”.

Por muy partidario que sea alguien de la redistribución de la riqueza y por más argumentos humanitarios utilice, tendrá que responder a la ilegitimidad de quitar recursos a su propietario sin consentimiento suyo. Un problema serio. Un problema muy ignorado.

Si el gobierno redistribucionista alega asuntos de caridad y justicia, eso mismo podría alegar la banda de ladrones. Nada cambiaría realmente.

¿Aunque sea buena la intención, justifica ella quitar propiedades? ¿Los medios son justificantes del propósito?

Al final, eso es lo que creo que bien vale una segunda opinión: toda acción redistributiva de gobiernos o ladrones, da igual, tiene que justificar la bondad de robar a los propietarios legítimos.

Post Scriptum

Hay más ideas sobre el tema en ContraPeso.info: Redistribuciones.

Un amigo me regaló hace ya tiempo una botella de ron, Flor de Caña 18 años. Un gran regalo que muestra una modalidad: el propietario legítimo de los recursos puede optar también por hacer regalos o donaciones. Cuando esto es voluntario, no hay problema alguno… excepto que el regalo no ha vuelto a repetirse desde hace tiempo.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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