Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Desde el Piso 50
Eduardo García Gaspar
8 abril 2015
Sección: ECONOMIA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


No son cosas complejas. Tampoco, complicadas. Ni siquiera embrolladas. androjo

Son cosas de sentido común que se han sabido por siglos.

Algunas muestras de esto donde le pido que encuentre la idea que tienen en común:

En El Arte de la Guerra de, escrito siglos antes de la Era Cristiana, su autor Sun Tzu escribió:

“Donde se reúnen las tropas el precio de todo bien sube porque todos codician las grandes ganancias que pueden tenerse”.

Otra obra, El Buscón, de 1626, donde Francisco de Quevedo escribió,

“Para cada cosa tenía su precio, aunque como había otras tiendas, porque acudiesen a la mía, hacía barato”.

Cien años después, en La Fábula de las Abejas (1724), Mandeville escribión:

“La proporción de la cantidad de trabajos se encuentra a sí misma y nunca es mejor mantenida que cuando nadie se ocupa de ella o la interfiere”.

S. Pufendorf en On the duty of man and citizen according to natural law, de 1682, escribió:

“Porque una escasez de compradores y dinero…, aunado a una abundancia de bienes, reduce el precio. En contraste, una superabundancia de compradores, una amplia oferta de dinero y escasez de bienes, aumenta el precio”.

Es el producto de la aguda observación de la realidad: los precios suben y bajan y eso tiene sus causas, que en las citas anteriores van viéndose con mayor claridad cada vez.

Quevedo apunta el efecto de la competencia, la abundancia de bienes, y su consecuencia en la reducción de precios. Sun Tzu, lo opuesto; la abundancia de compradores que produce la presencia del ejército en un lugar lleva a una elevación de precios.

En otra obra más reciente, el mismo asunto se trata desde otro punto de vista. Los Friedman, en Free to Choose, escribieron:

“¿Quieres producir un exceso de bienes? Haz que el gobierno legisle un precio mínimo que sea superior al que de otra forma se establecería… ¿Quieres escasez de bienes? Haz que el gobierno legisle que sea menor al que de otra manera su hubiera formado.”

El tema bien vale una segunda opinión por varias causas.

La más obvia es el contraste que hay entre un hallazgo real y el caso omiso que se hace de él. Es como si se descubre la Ley de la Gravedad, por un lado, y por el otro un hombre se tira del piso 50 creyendo que no caería al suelo.

Es más allá de toda comprensión que se crea que los precios puedan ser manejados al antojo de cualquiera sin que ello tenga consecuencias como excesos y escasez. Digamos que alguien quiere, con grandes intenciones, facilitar que todas las personas tengan casa propia y para lograrlo manda reducir las tasas de interés de las hipotecas.

Las buenas intenciones no bastan para lograr la meta de tirarse del piso 50 y no romperse los huesos.

Lo que las tasas de interés lograrán es aumentar la demanda de créditos y de casas, las que subirán de valor sin causa que lo justifique realmente. Al final, una crisis de hipotecas impagables.

La causa por la que se pretende manipular los precios sin mirar sus consecuencias es doble.

Por un lado, ignorancia grande y quizá supina. Por el otro, las intenciones de hacer mejor nuestra vida solucionado cosas que son imperfectas en un mercado natural y libre, de precios formados espontáneamente.

Lo que nos lleva a terrenos abstractos con una afirmación realista: nuestro mundo no es ni será perfecto; siempre tendremos problemas, muchas veces serios y graves. Solucionarlos es una buena idea, pero solucionarlos sin conocimiento es una pésima idea.

Un ejemplo, el de la intención de proteger al trabajador por medio de salarios mínimos y prestaciones legales elevadas, como despidos costosos.

No es mala la intención, al contrario, pero hacerlo así ignora que la elevación de los salarios reduce la demanda de trabajadores (y que salarios más altos producen bienes con precios mayores que quizá anulen el efecto de los mayores salarios).

Mi punto no es el enfatizar la existencia de eso que se llama oferta y demanda, lo que sabemos de sobra, sino apuntar eso que sufrimos en nuestros días.

La creencia de que podemos arrojarnos del piso 50 y no rompernos la crisma, la creencia de que podemos manipular precios sin romper equilibrios espontáneos.

Post Scriptum

Si le gustó la columna, quizá también:

Reventa de Boletos

La Demanda

La Oferta

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras