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Justicia Social
Selección de ContraPeso.info
1 enero 1998
Sección: DERECHOS, ECONOMIA, Sección: AmaYi
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Se oye mucho sobre justicia social y sobre gasto social.  Lo aceptamos sin cuestionar. ¿Son de verdad conceptos tan maravillosos como los pintan? Eso es lo que hace Hayek, cuestionar esas ideas y, al final, darnos una sorpresa con su análisis.

El libro consultado para esta carta fue Hayek, Friedrich A. von (1984). THE ESSENCE OF HAYEK. (Kurt R. Leube Chiaki Nishiyama). Stanford, Calif. Hoover Institution Press, Stanford University. 0817980121., chapter 5, Social or distributive justice, pp 62-78. Hayek fue ganador del Premio Nobel de Economía en 1974.

El primer punto de Hayek es afirmar que hoy existe una expresión muy popular y, al mismo tiempo, muy peligrosa.  El autor se refiere a la frase “justicia social”, que tiene amplia aceptación.

Esta idea ha sido abrazada y sostenida por las iglesias Cristianas. Su sola mención es motivo suficiente para lograr apoyos ilimitados a acciones de gobierno.

Es común pensar que la conciencia de justicia social es algo que distingue al hombre bueno y moral.

Hayek reta esa idea de justicia social y la hace sujeto de una fuerte crítica. De principio, la considera una noción primitiva. La justicia social es simplista y rudimentaria, no tiene lógica.

Ella supone que la economía es dirigida explícitamente por alguien cuyo propósito es dañar a unos y beneficiar a otros. Pero la economía no es dirigida por nadie en concreto y, por eso, no tiene aplicación en ella la justicia social.

Los principios morales no pueden aplicarse a las cosas. Un proceso espontáneo, como la economía, no puede ser evaluado por reglas éticas. Por tanto, no tiene lógica hablar de justicia social.

La economía es un proceso que nadie dirige conscientemente. Este proceso tiene resultados que no son ni previsibles, ni intencionales. Carece de sentido hablar de justicia y de derechos dentro de realidades en las que no hay responsables.

La justicia social es un concepto no aplicable a la economía. La economía es una serie enorme de actos que persiguen el mejoramiento de las posibilidades de satisfacer las necesidades de las personas. No es posible concretar responsables específicos de los resultados de la economía.

Donde no hay responsables concretos no puede aplicarse la idea de justicia.

Peor aún, la justicia social ha sido dirigida, no a la persona individual, sino  a la colectividad. El sujeto de la justicia ya no es el individuo, sino el grupo. Esto tiene una consecuencia grave, pues plantea la posibilidad de imponer sobre los ciudadanos un poder que les haga cumplir esa justicia.

Cuando el sujeto de la justicia no es la persona sino la sociedad, se acepta la idea de imponer limitaciones a la libertad de sus miembros.

Antes de que la justicia social fuera un concepto popular, la idea de la justicia se aplicaba sólo al individuo. Lo único que podía ser justo o injusto eran las acciones de las personas.

Pero, ahora, debido a la influencia de la idea de justicia social, creemos que debemos basar la justicia en las acciones del gobierno y no en las acciones de las personas. Esas acciones de gobierno imponen a las personas obligaciones que se piensa son obligatorias por ser de justicia.

El punto de Hayek aquí es señalar un efecto de la justicia social. Ella provoca que desaparezca la idea de la moralidad personal y que la moralidad pase a depender del gobierno que obliga al ciudadano individual a realizar ciertos actos que se consideran de justicia.

La justicia social anula la responsabilidad personal y eleva el poder del gobierno sobre los ciudadanos.

Primero, la justicia social es una idea muy popular aunque ello no sea una prueba de su validez.

Segundo, el efecto real de la justicia social ha sido el de dar poderes enormes al gobierno.

La mezcla es fatal, pues hay un reclamo popular para dar mayores poderes a la autoridad sobre una justificación moral.

El gobierno acepta esos poderes adicionales y satisface los reclamos de justicia social en una realidad donde el concepto no es aplicable.

Los activistas ya saben el camino. Hay que gritar que algo es una cuestión de justicia social para lograr que el gobierno actúe con coerción para hacer lo que esas personas quieren. Y es que la expresión justicia social contiene una gran carga emocional. Es una de las motivaciones más grandes para mover a la acción a gente de buena voluntad.

Hayek ha hecho un análisis del significado de justicia social. El análisis indica que la justicia social no es aplicable a un proceso en el que no existen responsables.

Peor aún, la justicia social tiene efectos colaterales negativos, pues desaparece la moral personal. También, Hayek ha planteado la interrogante de la compatibilidad entre justicia social y libertad.

La contestación es negativa. La justicia social eleva el poder del gobierno sobre los ciudadanos y limita la libertad de estos.

Mientras que es claro que un efecto de la justicia social es elevar el poder del gobierno y limitar la libertad, no lo es tanto el aspecto de su falta de lógica. Por eso es conveniente ampliar este punto.

Si se toma un proceso económico libre será imposible precisar responsables de los resultados que en ese proceso obtiene cada persona. En esa economía en ocasiones se falla y en otras se acierta. Ni en los fracasos, ni en los éxitos puede determinarse con exactitud un responsable del hecho.

Cuando cada persona actúa con libertad, usando sus habilidades y capacidades para lograr sus objetivos personales, no hay posibilidad de predecir los resultados relativos de cada persona en cada momento. En ese proceso económico existen millones de iniciativas diarias personales cuyo resultado conjunto es imposible de predecir para cada individuo.

Hayek no anula la idea de justicia. La justicia debe ser aplicada a nivel personal, en las acciones que tienen resultados intencionales y donde puede asignarse la responsabilidad sin duda alguna. Pero la justicia no puede ser llevada al nivel de situaciones que no han sido creadas de manera intencional y deliberada.

La conducta de una persona en concreto puede o no ser justa. En el plano individual, pues, la justicia sí es aplicable. Pero cuando se habla de las consecuencias de los actos individuales, la cuestión es otra.

Pueden existir conductas perfectamente justas que tengan consecuencias impredecibles en otras personas. Esos resultados y esas consecuencias no pueden ser vistos como justos, ni como injustos.

Sí, existen reglas de justicia en el nivel personal. Sabemos las reglas para actuar con justicia y sabemos cómo elevar el progreso. Pero en esas acciones puede haber consecuencias que produzcan riesgos y hasta fracasos que son inmerecidos en otros; allí no tiene aplicación la justicia.

Dentro de un proceso espontáneo hay imprevistos. En ese mercado libre, cada persona decide su trabajo y los ingresos que espera corresponden al valor que otros asignan a su trabajo. Ese valor puede ser independiente de los méritos personales y de las necesidades individuales.

Las buenas intenciones personales no son de beneficio propio, pues lo que asegura el ingreso es el valor que los demás ponen en la persona. Las personas gozan de ingresos de acuerdo al valor que otros dan a los servicios que ellas ofrecen.

Por eso es que puede explicarse que un futbolista gane más dinero que un violinista. Pero el punto es el de las consecuencias imprevistas de actos correctos. ¿Quién es el culpable del despido de trabajadores de una fábrica cuyos productos ya no son preferidos por millones?

¿Hay injusticia en la invención de un mejor freno para autos que hace cerrar la fábrica de una de las partes usadas en los frenos anteriores? ¿Hay injusticia para el resto en la búsqueda del proveedor más accesible y de mayor calidad?

¿Hay injusticia para otros al encontrar al mejor candidato para un cierto puesto? Justicia social es, en resumen, algo sin sentido, es como hablar de una piedra moral.

La colección completa de resúmenes de AmaYi en tres partes, puede encontrarse aquí:

Ideas Económicas

Ideas Políticas

Ideas Culturales

La sección AmaYi de ContraPeso.info fue fundada en septiembre de 1995 y desde entonces publica un resumen mensual de grandes ideas encontradas en diferentes publicaciones.





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