Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Popper, México y la Democracia
Eduardo García Gaspar
9 julio 2004
Sección: LIBERTAD POLITICA, POLITICA, Sección: Análisis
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En un país, se elige como presidente a un hombre inteligente y al final de su mandato ese país se encuentra en una terrible crisis. En otra nación, llega a la presidencia un hombre menos capaz y al término de su presidencia, ese país mantiene o eleva su ritmo de progreso. ¿Por qué sucede esto? ¿No deben acaso ser elegidos los mejores para gobernar?

En este análisis de UnaSegundaOpinion.info, usted conocerá la inteligente respuesta de Karl Popper. Más aún, usted verá, según Popper, el por qué el ideal democrático no puede ser la voluntad de la mayoría, sino algo bastante más profundo. Las ideas de Popper son en extremo valiosas en este momento de la vida política de México, en especial para los ciudadanos que votarán en 2006.

Sir Karl Popper nació en Viena, en 1902; es uno de los más importantes filósofos de la actualidad. El contenido de esta carta está inspirado en el libro de Karl Popper, The Open Society and Its Enemies, volume 1, The Spell of Plato, Princeton University Press, Princeton, New Jersey, fifth edition (revised) 1966, chapter 7 The principle of leadership, pp. 120-125.

La gran confusión de Platón

La convicción de Popper es que Platón ha creado un confusión que ha durado hasta nuestros días. Esa confusión es la de haber planteado la pregunta ¿quién debe gobernar? Es obvio que al hacerse esa pregunta, solamente puede haber una simple respuesta.

Desde luego, la única posible respuesta es que deben gobernar los mejores, los más sabios, los que mejor pueden gobernar. O bien, puede contestarse esa pregunta, diciendo que debe gobernar la raza más pura, o el pueblo, o los trabajadores, o cualquier otro dependiendo de la inclinación política de cada autor.

Los mexicanos han planteado así su problema político en la reciente democracia del país: lo que debe hacer solamente es seleccionar a quien puede ser el mejor gobernante. Así llegó Vicente Fox a la presidencia en 2000 y así se está solucionando el asunto de quién llegará a la misma silla en el 2006.

Para los mexicanos la democracia ha significado nada más el votar por aquél que se piensa es el mejor.

Eso es todo. Incluso quienes creen firmemente en la pregunta de quién debe gobernar, reconocen que no siempre los que gobiernan son buenos y sabios. Al reconocer la posibilidad de un gobernante malo, el planteamiento del problema debe ser diferente.

El problema debe ser visto desde el punto de vista de la preparación para la eventualidad de un gobierno malo, o al menos no tan bueno.

Esto significa un giro total a la pregunta de quién debe gobernar, para plantearla de modo que pueda contestarse otra pregunta muy diferente ¿cómo debe estar organizadas las instituciones gubernamentales de manera que los gobernantes malos o incompetentes puedan causar el menor daño posible?

Es decir, plantear el problema político como la definición de quién debe gobernar es un error básico y de fondo que en México se está cometiendo. No es ésa la pregunta a contestar, sino la de cómo debe gobernar. No es quién, sino cómo.

Las discusiones actuales son de ese tipo, de quién debe gobernar, y se concentran en intentar dilucidar quiénes serán los candidatos a la presidencia, sin ninguna otra consideración. Es iluso creer que todo el problema es encontrar al mejor para gobernar.

Popper llama teoría de la soberanía (sin control) a la hipótesis de quienes creen que al contestar la pregunta de quién debe gobernar se resuelve el principal problema político. Esta hipótesis es la de creer que el poder es ilimitado y carece de restricciones, que no tiene elementos que lo controlen.

Por esta razón es que las propuestas de sistemas totalitarios de gobierno plantean la solución de la teoría política a través de la contestación a quién debe gobernar e ignoran el cómo debe gobernarse.

Por ejemplo, al creer que el problema es encontrar al que debe poseer el poder dentro de la sociedad, proponen a los trabajadores, a los arios, a los aristócratas, a los intelectuales, a los que se desee.

Traducida esa idea al caso de México, es posible ver el caso del presidencialismo del PRI que funcionaba no sobre la base exclusiva del poder de una persona, sino sobre la base de que esa persona era la cabeza de una intrincada red de grupos y gremios con poderes sobre sectores de la población.

Era el corporativismo el que daba poder al presidente. Partir de la creencia de que la solución a los problemas de gobierno está en la selección de las mejores personas, es una hipótesis en verdad ilusa. Por varias razones.

Primero, debe mencionarse de nuevo lo dicho antes: en la realidad es fácil demostrar que han llegado a ser gobernantes personas que están muy lejos de ser consideradas como las mejores y las más sabias.

El caso de Fox ilustra esto: llegó a la presidencia en las primeras elecciones mexicanas con visos de legitimidad y recibió reclamos fuertes de “no nos falles”. Las tremendas expectativas que generó su victoria contrastan con la desilusión política posterior. El elegido no fue lo que se esperaba.

Segundo, hasta los más poderosos tiranos dependen de sus aliados, sus verdugos y sus policías secretas, dice Popper. Dependen de otros, y esa dependencia significa que su poder tiene limitaciones, que hay grupos opositores, que tienen que hacer concesiones, que tienen que negociar.

No hay poder absolutamente soberano. No hay poder absoluto en la realidad, incluso el más poderoso de los gobernantes depende de otros. México durante la época del PRI fue claro ejemplo de esto a través del corporativismo.

Popper, al seguir ese razonamiento, afirma que, por tanto, al creer en la soberanía sin límites del poder, se olvida la cuestión fundamental. Se olvida la cuestión de considerar el control institucional de los gobernantes al balancear sus poderes contra otros poderes. Es este el olvido mayor, el de no recordar que el asunto vital de la democracia no es el quién gobierna, sino el cómo se gobierna.

La democracia no es la voluntad de la mayoríaPopper afirma sentirse inclinado a pensar que los gobernantes en rara ocasión han sido personas por encima del promedio, ni moral ni intelectualmente, y con frecuencia han estado por debajo del promedio. A lo anterior añade que cree razonable, en la política, prepararse para el peor gobernante, al mismo tiempo que intentar buscar el mejor.

Lo que es cierto es que es una locura basar todos los esfuerzos políticos en la vana esperanza de lograr la selección de líderes que gobiernen con excelencia.

La objeción anterior, si se es estricto, no es suficiente para probar las ventajas de centrar la atención en el cómo debe gobernarse. Hay que reconocer que al seleccionar a los mejores como gobernantes, existe la posibilidad de que ellos puedan decidir gobernar de acuerdo a la voluntad de la mayoría y hacerlo.

Es decir, al menos en teoría pura cabe la posibilidad de que en efecto se logre la selección de los mejores hombres para gobernar y que también ellos gobiernen a la perfección.

Para solucionar este problema, Popper reconoce dos tipos de gobierno.

• Uno es aquél que puede ser cambiado sin medios violentos, por ejemplo, por medio de elecciones que elijan a nuevos gobernantes y los ciudadanos sigan viviendo normalmente. Este fue el caso de la ascensión de Fox a la presidencia después de Zedillo.

• Otro es el tipo de gobierno que no puede ser cambiado excepto por medios violentos, como una revolución. Este fue el caso de la cesión de poder de Porfirio Díaz.

Al primero llama democracia y al segundo tiranía.

De allí, propone como principio general democrático central no a la voluntad de la mayoría, como podría pensarse. Propone crear, desarrollar y proteger organismos gubernamentales destinados a evitar gobiernos totalitarios o dictatoriales. Esto es una especie de seguro contra el riesgo de tener gobernantes malos.

Es obvio, dice, que esas instituciones gubernamentales y sus decisiones no serán siempre las mejores y que incluso algunas de esas decisiones pueden ser mejor tomadas por un dictador. La convicción democrática parte de la aceptación de que los males de la democracia son mejores que las bondades de la dictadura, porque esos males pueden remediarse sin violencia.

Y expresa así una idea contraria a la interpretación mexicana de la democracia, pues en México hay más inclinación a creer que el poder debe dársele sin límites al elegido democráticamente, que a tener un gobierno que opera bajo el principio de la división de poderes.

Siguiendo el razonamiento de Popper, se llega a una conclusión clara y que puede ser sorprendente para muchos.

La democracia no es el gobierno de la voluntad de la mayoría. La democracia es una forma de gobierno en la que existen poderes balanceados y métodos de control, como la celebración de elecciones y la representación de los ciudadanos en instituciones gubernamentales. La democracia como un seguro contra malos gobernantes limitando su poder.

La democracia es una forma de gobierno en la que existen poderes balanceados y métodos de control que limitan el poder del gobernante. La democracia, por tanto, puede ser vista como un seguro contra la posibilidad en extremo real de tener gobernantes malos. La democracia define el cómo se gobierna, con limitantes al poder del gobernante.

Más aún, esa conclusión implica aceptar que el voto democrático no es expresión de lo bueno, ni de lo correcto. La voluntad de la mayoría puede estar equivocada, la selección del gobernante puede ser la inadecuada, pero siempre habrá la posibilidad de cambiar esa decisión y de elegir otros gobernantes.

Todo sin violencia, gracias a que el gobierno está organizado alrededor de la idea de combatir la tiranía, es decir, evitar el poder sin límites ni controles.

Fácilmente, por tanto, puede verse que la democracia es únicamente un instrumento de la libertad humana. El contraste no puede ser mayor. Si para los mexicanos la democracia es tan sólo la elección legítima de un gobernante, el que la mayoría crea que es el mejor… eso es totalmente erróneo, especialmente si el electorado mexicano piensa que ese gobernante debe ejercer su función teniendo un poder sin límites.

Cabe la real posibilidad de que ese elegido democráticamente resulte un mal gobernante, que haga mal las cosas, que quiera reelegirse, que lo que sea. Si los mexicanos piensan así estarán corriendo el grave riesgo de caer de nuevo en sistemas totalitarios, de los que ya han salido.

Este asunto es especialmente serio dada la posibilidad de llegar a la presidencia una persona al menos con tendencias populistas y actitudes demagógicas. Una persona así, sin límites a su poder, será catastrófica para México… de allí la necesidad de entender que aún si llega esa persona a la presidencia no deberá tener un poder ilimitado. Este es el seguro del que habla Popper.

Estar preparado para gobernantes malos que antes se creían buenos

Así se encuentra en Popper una idea que explica la paradoja de gobiernos encabezados por personas elegidos democráticamente, de excelente preparación y de loables intenciones que terminan por conducir a la sociedad que gobiernan a problemas y situaciones críticas.

La sociedad que los llevó al poder dio la contestación correcta a la pregunta equivocada.

En lugar de querer solamente llevar al poder a los mejores, debería primero tener un gobierno de poderes balanceados y posteriormente intentar seleccionar a los mejores posibles gobernantes.

El error de esa sociedad fue uno de previsión, no pensó en la probabilidad de que sus gobernantes fueran en la realidad menos buenos de lo que se pensaba, ni en que sus intenciones no fueran tan loables como parecían. El error está en no prepararnos para la eventualidad de gobernantes malos, porque sólo estamos preocupados por seleccionar a los gobernantes buenos.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



2 Comentarios en “Popper, México y la Democracia”
  1. Eduardo García Gaspar Dijo:

    Contesto el comentario de Servando Benitez, anterior a este: AmaYi seguirá igual que desde 1995; buena idea la de leer ese libro de Eco y Martini; sí hay columnas invitadas; y sobre qué hacer, una cosa sencilla, difundir las ideas correctas, las de una libertad con rendición de cuentas.

  2. Servando Benitez Lizaola Dijo:

    Ante todo !FELICIDADES¡…no descuide o piense en eliminar AMA-YI…Sería interesante que hubiera una columna invitada…en los grandes temas tal vez cabría la subcategoría Financiera dentro de la Economía… Pregunto si cabe la posibilidad de una sección de preguntas y respuestas… Leí en la sección de FAC’s que la columna no es de promoción religiosa, pero creo que para algunos lectores podría parecer exagerado incluir la publicación de textos de un laico… finalmente me he preguntado como puedo influir en la mejora de las instituciones, del gobierno, de los organos de justicia, y la economía en general, si tan solo cuento con mi voto para elegir…





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