Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Varas Mágicas
Eduardo García Gaspar
2 marzo 2005
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Hay algo en en el ambiente de América Latina que sugiere la existencia de una mentalidad de muchos ciudadanos que creen en la magia, en la existencia del arribo de un mago que, con poderes inexplicables, atraiga todas las soluciones esperadas de un país.

La llegada del presidente Fox a la presidencia mexicana en 2000 es una buena evidencia de esto, de la creencia en la llegada del mago salvador que obrará milagros ansiados.

Hubo, literalmente, gritos que exclamaron “no nos falles”, dirigidos a Fox en sus inicios y que para estos días se han convertido, naturalmente, en reclamaciones de desencanto y desilusión. Y es que en muchas de las mentes del continente existe la idea del arribo del mago que con un movimiento de su varita mágica convertirá en paraíso lo que ahora es pobreza.

La mera existencia de un segmento de venezolanos que apoyan a Chávez es otra sólida evidencia de la mentalidad mágica. Esa mentalidad tiene varias consecuencias y una de ellas es la pereza, total y absoluta.

El ciudadano que así piensa, una vez que ha seleccionado a ese gobernante-mago, se sienta a esperar los milagros, sintiéndose merecedor de todo género de favores y privilegios decretados por el gobernante y su varita mágica.

Si Platón hablaba del filósofo-rey, muchos ciudadanos de la región ansían al mago-presidente. Se crea así una ciudadanía perezosa que desarrolla ideas de merecimientos gratuitos sin esfuerzo propio.

Otra consecuencia posible de la mentalidad en cuestión es un gobierno paralizado, incapaz de realizar lo que debe hacer. El gobierno federal mexicano es una muestra muy ilustrativa de esto.

Recientemente, un analista de BBVA dijo que la falta de reformas estructurales en el país representa una diferencia del crecimiento de un punto porcentual: si las reformas se realizaran, México podría crecer 5 por ciento este año, pero de no hacerse el crecimiento será del 4 por ciento.

Como toda cifra que predice el futuro debe ser tomada con precaución, pero ello no obsta para sacar una conclusión de mero sentido común: la magia no funciona, la varita mágica no da resultados, es necesario trabajar reformando las condiciones que obstaculizan el logro del crecimiento.

Cosas como mejorar las leyes fiscales, laborales, de telecomunicaciones y similares… y cambiar esa mentalidad de espera de mago-gobernante.

El progreso no es cosa de suerte, es cuestión de trabajo. No es cosa de pedir ayuda, es cuestión de esfuerzo. Porque, igualmente, corre la idea de que la pobreza puede ser resuelta con otra varita mágica, la de la ayuda internacional, lo que lleva a lo mismo: sentarse a esperar que otros den caridad. Total que, sentados, sin nada que hacer, solemos esperarse al mago-gobernante y a la varita de la ayuda internacional.

Es claro que quien sentado espera, más le vale hacerlo cómodamente y sin prisa, porque el mago-gobernante será siempre un engaño y la ayuda internacional es un espejismo. Los datos del analista de BBVA, contienen la clave de la solución: ella debe venir desde dentro del país e implica trabajo, esfuerzo y tiempo.

No podrá haber prosperidad sin leyes respetuosas de la propiedad, sin tribunales honestos y eficientes, sin impuestos reducidos y sencillos, sin libertad de iniciativa personal… y todo eso se hace dentro de los países, con trabajo, sin magia. Si vamos algo más a fondo, encontramos una explicación de la pobreza que es más realista: una buena parte de ella se debe a la forma de pensar que predomina en la región latina de América.

Simplemente no han arraigado las ideas que son congruentes con la creación de riqueza, sino las que causan pobreza. Es la terrible consecuencia del marxismo subyacente en nociones que proponen redistribución, intervencionismo, reformas agrarias y todo el catálogo de ideas que ahora se aplican en Venezuela como muestra ilustre de lo que no debe hacerse. Al final, no hay mucho más que aceptar la realidad.

Los países pobres lo son mucho más por errores propios que por culpas ajenas. Mucho más. Aceptar esto es ya un paso en la dirección correcta.

No hay gobernantes magos que obren milagros. La prosperidad está al alcance de todos los que reconozcan que debe trabajarse en un ambiente propicio al trabajo. No es ningún secreto.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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