Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Ni Justicia, ni Social
Eduardo García Gaspar
2 febrero 2017
Sección: DERECHOS, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Fue ilustrativo. Mostró una vaguedad superlativa. La persona hablaba de «justicia social» como remedio de pobreza y miseria en su país. La solución era esa, «justicia social».

Cuando fue cuestionada acerca de lo que significaba justicia social se puso seria y habló de deberes, de obligaciones, de compasión, de ayuda. Curioso que no mencionara «merecimiento», que es el corazón de la justicia: dar a cada uno lo que merece.

En su lugar habló de otras virtudes, pero no de justicia. La justicia social fue definida casi como en un diccionario de sinónimos de ‘caridad’: compasión, misericordia, piedad, humanidad, altruismo, desprendimiento, desinterés, filantropía, generosidad, liberalidad, magnanimidad, igualdad.

Esto es llamativo en sí mismo. ¿Por qué cambiarle el nombre a la caridad llamándola «justicia social»? No necesita el cambio de nombre, al menos como la entendía la persona que tanto la mencionó.

No quedó allí la cosa, pues la persona se adentró en otros terrenos. Habló de justicia para las víctimas y de justicia para los oprimidos. Se le pidió que especificara quiénes eran esos oprimidos y esas víctimas.

No puedo repetir la respuesta porque no entendí. O yo soy tonto, o la persona habló al estilo de Cantinflas (prefiero, por razones obvias, la segunda hipótesis).

Entiendo que haya oprimidos en, por ejemplo, Cuba y Venezuela. Ciudadanos que viven dentro de regímenes opresores. O bien, que haya víctimas de desastres naturales y de epidemias y enfermedades. Pero la justicia no es algo relevante e estos casos. Para los habitantes de esos dos países se pediría libertad y para los otros, ayudas y compasión.

En lo siguiente que dijo la persona, en lo que pude entender, había algunas nociones que merecen ser vistas con cierta breve atención.

Una de ellas fue la asignación de la responsabilidad de implantar a la justicia social. Ella es una responsabilidad estatal y debe incluirse como una obligación de los gobiernos. Interrogada sobre detalles de esa nueva función estatal, la persona la definió como «políticas de redistribución del ingreso y la riqueza».

Esto coincide con:

«El concepto de justicia social surgió a mediados del siglo XIX para referirse a la necesidad de lograr un reparto equitativo de los bienes sociales». definición.de

Al menos hubo claridad en esto: justicia social es cobrar impuestos elevados para elevar ingresos gubernamentales que más tarde los gobernantes reparten entre quienes ellos creen que lo merecen.

Una creencia ingenua hasta el delirio, pero comprensible. Justicia social equivale a más impuestos y confiscación de propiedades.

Pudo entreverse que para la persona, la justicia social estaba muy relacionada con el concepto de derechos, aunque en una modalidad distinta a la usual. Los derechos, en su misma esencia, son universales, es decir, iguales para todos. Eso que se llama igualdad de derechos.

Pero esta persona parecía comprenderlos en una modalidad insólita, como listas expansibles y segmentadas por tipo de persona. Hay derechos, según ella, para niños, para jóvenes, para adultos y para ancianos; para razas y etnias; para mujeres, pero no para hombres.

Una extravagante idea que anulaba la universalidad de los derechos y los ampliaba tendiendo a una lista interminable de ideales de una vida utópica.

Había derechos a la lectura, al aborto, a teléfonos móviles, a conexión a Internet… todo lo que usted se imagine y eso era, por supuesto, una cuestión de justicia social.

Supe que existe un día de la justicia social (el 20 de febrero). Algo concreto, igual que el de la magia seductora que tiene la palabra ‘social’. Como una especie de hechizo que encanta a lo que sea que acompañe.

En fin, se presenta una oportunidad fascinante, la de que usted pregunte qué es justicia social a quien sea que hable de ella. Y, si puede, comparta la respuesta.

Más formalmente, la justicia social ha sido interpretada de esta forma:

«La justicia social es un principio fundamental para la convivencia pacífica y próspera, dentro y entre las naciones. Defendemos los principios de justicia social cuando promovemos la igualdad de género o los derechos de los pueblos indígenas y de los migrantes. Promovemos la justicia social cuando eliminamos las barreras que enfrentan las personas por motivos de género, edad, raza, etnia, religión, cultura o discapacidad. Para las Naciones Unidas, la búsqueda de la justicia social para todos es el núcleo de nuestra misión global para promover el desarrollo y la dignidad humana». un.org

Donde el problema es el mismo. ¿Por qué llamar justicia social a lo que es libertad igual para todos? Para esta gente el barroco es demasiado minimalista.

Post Scriptum

Una buena idea al respecto es la de Dylan Thomas en Definiendo Justicia Social. O, mejor aún, la idea de F. Hayek.

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