Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Clonación de Legisladores
Eduardo García Gaspar
12 abril 2007
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
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Las mediciones de confianza en las instituciones mexicanas indican que nuestros legisladores son sujetos de muy escasa confianza. Eso es lo que indica la percepción de la gente en este país. Pero ya que las percepciones no son necesariamente reales, es conveniente explorar si la percepción tiene alguna base de justificación.

Tiempo después de publicados los resultados de esas encuestas, fue reportado otro dato.

El Universal del 9 de abril hizo notar que “Uno de cada 5 legisladores no terminó la licenciatura”. Y que “Incluso 13 no cuentan ni con la educación básica”.

No están violando la ley, pues para ser legislador no es necesario saber leer, ni escribir, ni sumar, ni restar. Más o menos el 20 por ciento de los legisladores mexicanos no tienen títulos universitarios. El menor índice de estudios lo tiene el PRD, pero el resto no están exentos.

El reporte indica que “Recientemente, la UNAM firmó un convenio con la Cámara de Diputados para buscar que los legisladores concluyan sus estudios de bachillerato y educación superior”.

Contrasta con esto lo del poder judicial, “ya que para ser ministro de la SCJN o magistrado del TEPJF es requisito -por ley- contar con título profesional de licenciatura en Derecho”.

Lo interesante de esto es especular sobre los efectos que tiene un nivel bajo de educación entre los legisladores. Según la nota del periódico un experto opinó que eso sí afecta alterando la calidad del debate y del trabajo de los senadores.

Pero añadió que “Establecer como requisito de elegibilidad el título de licenciatura o cualquier otro título académico, podría excluir a mexicanos y mexicanas [sic] que provienen de sectores sociales sin mucha formación, y que es importante que tengan algún tipo de representación en las Cámaras, sectores, por ejemplo, como el indígena, que ya está de por sí excluido, no tendría la menor oportunidad”.

Muy bien, entonces tenemos una situación clara. Los legisladores mexicanos, al menos muchos de ellos, no tienen la preparación que les exigiría la posición que tienen. Es decir, están en un puesto y con una responsabilidad con los que no pueden cumplir.

Nada nuevo, ya lo sabíamos y en general se nota. Pero lo curioso es que eso tan extraño e inconveniente llegue a ser justificado con un razonamiento por demás estrafalario.

Se argumenta que exigir un título educativo excluiría de su representación a sectores sociales que no tienen esos estudios, pero que importa que estén representados entre los legisladores.

Esto es para no creerse. La ley dice que los legisladores son representantes de las personas, sean quienes sean. No dice que sean representantes de abogados si es que estudiaron leyes, ni de economistas si es que eso estudiaron, ni de agricultores si es que eso se han dedicado. Creer eso es un error de consideración.

Los legisladores no son representantes de sus profesiones, ni de su sexo, ni de su edad, ni de su religión. Representan sus regiones, a la gente que los eligió y que son personas muy variadas y diversas.

Peor aún, imagine usted que pertenece a un sector social de extrema baja educación: si se sigue esa idea, entonces usted va a elegir a un legislador de extrema baja educación también… con el resultado natural, lo va a representar mal y con errores que a todos afectan.

Es decir que estamos frente a un error monumental. Si creemos que para representar a un hombre de 40 años albañil en Zacatecas con estudios de primaria, se necesita tener un cuasi clon de esa persona, ya no necesitaremos 500 diputados sino miles de ellos para representar a cuanto sector social podamos imaginar. Es un sin sentido.

Y va a acontecer lo que ahora mismo pasa: una buena proporción de personas que están en puestos con los que no pueden cumplir, con responsabilidades que no están preparados para enfrentar y un desempeño legislativo que da pena ajena. Porque al fin, si usted quiere ser bien representado elegirá al mejor preparado y no al que más parecido tenga con usted.

POST SCRIPTUM

• Esto es un maravilloso ejemplo de razonamiento superficial que atrae, convence y se acepta sin averiguar sus consecuencias. Muchos aceptarán que se necesitan legisladores mujeres para representar a las mujeres y que se necesitan legisladores jóvenes para representar a los jóvenes, o indígenas para representar a ese segmento.

Si esto fuese cierto, entonces la constitución mexicana debía reformarse pues la joven abogada legisladora de un distrito electoral, elegida por mayoría, jamás podrá representar a los hombres, ni a los viejos, ni a los químicos.

• Posteriormente el 10 de abril El Universal reportó que

“Senadores del PAN, PRI y PRD advirtieron que el grado académico de los legisladores federales del país no tiene que ser importante siempre y cuando logren traducir en la legislación nacional las necesidades de la población que representan. Los legisladores Felipe González, Eloy Cantú y Tomás Torres aceptaron que la formación académica en los diputados y senadores es importante; sin embargo, agregaron, más allá de eso se tiene que pensar en la especialización legislativa mediante la reelección y equipo de asesores profesionales y sin influencia partidista”.


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No hay comentarios en “Clonación de Legisladores”
  1. María Elena Rodríguez Dijo:

    Que no se entere mi hija adolescente de esto porque, si se entera, tendré que contra-argumentar (no sé con qué) el “para qué estudiar tanto Mami” Eso todavía sin llegar al argumento de los sueldos de los legisladores, porque ahí me da jaque-mate.





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