Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Capacidad de Auto Gobierno
Eduardo García Gaspar
30 septiembre 2014
Sección: POLITICA, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


La idea es simple. Todos la pueden entender. androjo

Incluso pueden explicarla entre sí.

Más aún, la idea se convierte con facilidad en un ideal. Se convierte en una meta política que casi todos ambicionan.

Esto, al menos, en la superficie.

Me refiero a la democracia. Su idea base es la premisa de que la gente puede auto gobernarse. De que puede elegir representantes como instrumentos para emitir leyes que la gente misma respetará.

La premisa contiene, además, un mecanismo de defensa popular.

Sabiendo que la gente puede gobernarse el riesgo a evitar es el obvio, un gobierno excedido. ¿Como controlar los abusos de poder?

La herramienta es la división de poderes, las elecciones periódicas, los gobiernos locales y el resto de los pesos y contrapesos entre las partes del gobierno.

Viendo el fondo de la democracia, puede entenderse la disyuntiva política: el gobierno grande, poderoso e incluso tiránico versus el gobierno de la gente, en la que reside la soberanía.

Ella es capaz de gobernarse a sí misma y vivir así en orden, creando un ambiente de confianza en el que cada persona pueda dedicarse a sus asuntos pacíficamente.

Todo lo anterior lo sabemos y decirlo otra vez solo tiene la ventaja de recordar lo obvio (lo que a veces es necesario en tiempos de confusión, como los nuestros). Y esto tan obvio nos lleva a lo que no lo es tanto.

Examinemos la premisa central de la democracia, la de que las personas tienen la capacidad para gobernarse a sí mismas.

Visto desde el otro lado, la conclusión es lógica: donde las personas no tengan esa capacidad, la democracia no podrá implantarse.

Aunque sea una conclusión con mucho sentido común, ella necesita determinar con mucho más claridad qué es eso de que los ciudadanos tengan la capacidad para gobernarse por sí mismos. Sería irreal que eso significara la totalidad de los ciudadanos.

Siempre habrá incapaces de hacerlo por razones biológicas y mentales. Pero, más aún, siempre habrá personas comunes y corrientes que por otras razones tampoco lo sean. Posiblemente eso se deba a su baja educación, o a su carácter, historia, posición o lo que sea.

Es posible especular sobre el tipo de sociedad en la que razonablemente puede presuponerse que existe la capacidad de gobernarse a sí misma.

Por ejemplo, un cierto nivel de prosperidad creciente, que ha formado una clase media capaz de generar suficiente ingreso familiar como para vivir cómodamente.

También, donde existe una cierta mentalidad constitucional o legal, un deseo de vivir bajo la ley de manera ordenada.

Sobre todo, una mentalidad que ha sufrido los efectos de poderes políticos excedidos, típicamente de monarcas absolutos y que provoca una reacción de odio hacia la expoliación del patrimonio personal de la clase media amplia.

Por supuesto, puede pensarse en otros rasgos, como un cierto ambiente intelectual propicio a la libertad, tradición arraigada de estudio e investigación que persigue la verdad y el conocimiento.

La pregunta que sigue es la obvia. ¿Qué sucede donde se implanta una democracia y no existen esas condiciones de una población con preparación para gobernarse por sí misma?

Supongamos que la clase media no sea la mayoritaria, que los niveles de educación sean reducidos, que no exista el recelo frente al gobierno capaz de saquear los patrimonios personales; que no haya una tradición intelectual de investigación libre.

¿Qué sucederá aquí si llega a implantarse un sistema democrático con elecciones y división del poder?

Muy probablemente, esa democracia respete su sentido original durante poco tiempo. Irá ella transformándose en otra cosa muy distinta y opuesta al sentido original. Venezuela es un caso representativo extremo de democracia convertida en dictadura.

Similares casos pueden verse donde sea que la democracia haya abierto las puertas a dictadores con poderes excedidos, como en algunas partes de África y América Latina.

Vea a Correa en Ecuador, a Ortega en Nicaragua, a Kirchner en Argentina. O a México transformándose paulatinamente de nuevo en un país con gobierno excedido.

El fenómeno puede verse esquemáticamente.

• Sin una población mayoritaria que tenga capacidad para gobernarse a sí misma, será la población mayoritaria sin esa capacidad la que se convierta en el segmento a cultivar por parte del gobernante.

• Este gobernante se ofertará a sí mismo como el medio para gobernar según su voluntad, la que representa al pueblo (es decir a la mayoría incapaz).

• Se creará así un gobierno exactamente opuesto al ideal original de la democracia: enorme, caro, poderoso y que con frecuencia cae en manos de incapaces, soñadores y sedientos de poder.

En resumen, lo que he querido hacer es examinar la premisa central de la idea democrática, la de suponer que la gran mayoría de la población tiene la capacidad y el deseo de gobernarse a sí misma.

Post Scriptum

Por supuesto, queda por ver el caso de países con poblaciones que sí son (o al menos eran) capaces de gobernarse por sí mismas y que han caído en gobiernos excedidos, muy alejados del gobierno democrático original.

No entro en esa explicación, tan solo anoto que existe un gran cambio en la mentalidad política de tales países y que esa transformación intelectual es la que ha creado cosas que hubieran sido improbables, como un estado de bienestar en el Reino Unido y otro en EEUU.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que intentan explicar la realidad económica, política y cultural. Defiende la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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