Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Gandhi y Nehru
Eduardo García Gaspar
9 diciembre 2008
Sección: FAMOSOS, GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en:


En 1986, harto de una persona que no paraba de alabar a Gandhi y a Nehru como los mejores políticos de todos los tiempos, investigué algo más sobre ellos. Esto fue lo que encontré y que repito por haber pasado por otra situación similar.

El idioma de Gandhi es el Gujarati y en esa lengua “Gandhi” significa “abarrotero”. De su madre, Gandhi heredó una obsesión que le duró toda la vida. La de ir al baño. Sufría de estreñimiento crónico. Todos los días se levantaba preguntando a los demás si sus intestinos habían tenido un buen movimiento. Su libro favorito fue “Estreñimiento y Civilización”.

Las fotos lo muestran delgado, pero comía muy bien. Su comida estaba bien preparada y era cuidadosamente elegida. Bebía una poción que era una mezcla de bicarbonato de soda, miel y jugo de limón. Su comida vegetariana era siempre acompañada con un plato de ajo molido.

A mediados de su vida, Gandhi hizo experimentos notables. Les llamó “brahmacharya”. Consistían en dormir rodeado de mujeres jóvenes desnudas. La cuestión era mostrar su desinterés por el sexo. Las jóvenes le interesaban para generar calor, como una especie de calentadores de gas en la misma habitación.

Gandhi era un excéntrico, una rareza de la política, producto de la liberalidad inglesa. Gandhi no hubiera podido existir fuera de las colonias inglesas, especialmente la India. Gandhi en Cuba o en Rusia, habría tenido una existencia muy breve.

Gandhi vivía en un “ashram”, que era una especie de campo religioso. Allí vivía en aparente sencillez, rodeado de secretarias y sirvientas. Sus gastos eran sufragados por tres príncipes hindúes mercaderes. Uno de sus colaboradores dijo una vez: “Cuesta mucho dinero mantener a Gandhi viviendo en la pobreza”.

Un historiador, Paul Johnson, inglés, tiene conceptos interesantes acerca de Gandhi. En primer lugar, lo califica de un político exótico y no de un liberador, como se le ha querido ver. Sus excentricidades fueron del agrado de un pueblo que ama la rareza y la consagra.

De economía Gandhi no sabía nada, lo que no es obstáculo para casi ningún gobernante. Propuso Gandhi que se implantara el tejido a mano, quizá para dar empleo a la gente. Eso hubiera significado un paso hacia atrás, ya que la India exportaba textiles producidos masivamente. Peor aún, su política agraria, dicen expertos, de haber sido implantada hubiera mandado a la India a una época de hambruna general.

Si Gandhi fue popular, ello se debió a la tolerancia británica y a la tendencia a dejar a la colonia fuera de su dominio. Gandhi podía atraer a grandes multitudes, cosa que demostró muchas veces. Sin embargo, también demostró que no podía controlar a los movimientos que creó. La India es un país muy dividido en regiones marcadas y esto no fue considerado por Gandhi. El resultado fue la muerte de muchos miles de personas.

Otro hindú famoso fue Nehru. Rico, hijo único, estudió en Inglaterra, donde vivió como príncipe. Nunca trabajó. Gandhi lo hizo presidente del Consejo en 1929. Decía que la India podía ser salvada leyendo los libros de B. Russell, el filósofo inglés, y hasta el año de 1940 creyó que la India tenía un problema económico: la falta de población.

Creía que al salir los ingleses de la India, ya no habría una población dividida. Sucedió lo contrario. Fue muy popular, supo lograr una reputación mundial, pero no fue un buen gobernante. Era autoritario y autocrático, se creía indispensable. Se le ocurrió realizar una reforma agraria, según un plan suyo que sorprendería al mundo y que no dio resultados, excepto porque la productividad siguió igual y benefició a unos solamente.

Nehru reconoció un tiempo después que la India, bajo su gobierno, funcionaba más o menos como bajo el Imperio Británico “sólo que con menos eficiencia”. Como a muchos gobernantes lo que de verdad le gustaba a Nehru eran las declaraciones internacionales. Allí se encontraba como pez en el agua, con un doble estándar moral de sobra conocido: todo lo americano es malo y todo lo ruso es positivo. Condenó la guerra de Corea, pero no dijo nada de la invasión de Hungría. Terminó pidiendo la ayuda americana ante su derrota frente a los chinos que invadieron parte de la India.

Todo mi punto es no inventar ídolos que no corresponden a la realidad y que hacen pensar en la posible existencia de gobernantes perfectos.

Post Scriptum

Los datos sobre los personajes vienen de Johnson, Paul (1992). MODERN TIMES : THE WORLD FROM THE TWENTIES TO THE NINETIES. New York, N.Y. HarperPerennial. Hay una traducción de Vergara.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras