Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Entre Liberales y Socialistas
Eduardo García Gaspar
7 mayo 2009
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Es como si vivieran en mundos diferentes. Claro que el mundo es el mismo, pero ellos lo ven de manera distinta. Las discusiones que tienen entre son improductivas. No se entienden. Me refiero a los diálogos entre liberales y socialistas.

Si bien ambos persiguen el mismo objetivo, el logro de prosperidad, los medios para lograrla no podían ser más diferentes.

• Los socialistas son partidarios de una estrategia central, la de la intervención de los gobiernos en la economía.

• Los liberales, por su parte, tienen la estrategia opuesta, la de la libertad personal (y, por eso, un gobierno no interventor).

Para entender mejor la imposibilidad de diálogo entre ellos, quiero referirme a la muy célebre obra de Kuhn, La Estructura de las Revoluciones Científicas. Este fue el hombre que popularizó, a partir de los años 60, la palabra “paradigma” y que hoy se usa sin ton ni son.

Según Kuhn, un paradigma es una serie de logros científicos ampliamente reconocidos y que durante un tiempo ofrecen problemas y soluciones que son modelo a una comunidad de académicos. Es como una especie de gran teoría que provee una gran explicación en alguna ciencia y plantea problemas a solucionarse. Como una explicación global.

El paradigma rige durante un tiempo hasta que gradualmente surge otro que va tomando el lugar del anterior por pensarse que provee una mejor explicación de alguna ciencia. No es un cambio acumulativo, sino uno que cambia ejes y formas de entender las cosas. Muchas veces surge de las anomalías de un paradigma, las realidades que no puede explicar, pero sí lo puede hacer otro paradigma.

Los ejemplos más obvios son el cambio al sistema heliocéntrico y la transición a las ideas de la relatividad en Física. Esas son las revoluciones científicas y no una acumulación gradual de más profundos conocimientos, sino transformaciones y reemplazos importantes en la forma de entender algo. Esto niega la idea de que la ciencia es una siempre suave acumulación de descubrimientos.

Durante el tiempo en el que coexisten los dos paradigmas, las discusiones entre sus partidarios son agrias, seguramente no llegando jamás a acuerdos y sucumbiendo uno de ellos por el abandono y muerte de sus partidarios. La realidad a estudiar es la misma, lo que varía es la manera en la que su estudio se enfoca.

Los debates entre paradigmas no pueden resolverse, dice el autor, por medio de pruebas científicas o razonamientos. Sus partidarios ven las cosas de manera diferente, las entienden de manera distinta. No usan los mismos significados y si hay convencimiento, ello es más una conversión de fe que un acto racional o científico. Quizá esto sea lo que sucede entre liberales y socialistas: sus posiciones son más paradigmas que opiniones sujetas a pruebas y confirmaciones. Sobre esto hago algunas especulaciones.

Quizá sea el liberalismo un paradigma, igual que el socialismo. O mejor dicho, “superparadigmas”, más difíciles de ver y que ahora mismo están en un conflicto que comenzó hace siglos con las primeras exaltaciones de la libertad personal, hace dos mil años.

El socialismo, visto así, no es más que una manifestación nueva de creencias similaresmuy anteriores, como las del Platón en el siglo 5 a.C. Su eje central es la autoridad, el gobierno, la sabiduría del gobernante, el ordenamiento de la sociedad, el logro posible de la perfección mediante un gran plan universal impuesto desde arriba.

El liberalismo, quizá, no es más que una manifestación nueva de ideas similares, como las planteadas por el Cristianismo. Su eje central es la persona, su libertad y poder de razón, la sabiduría de la gente y su imperfección inevitable, sin planes impuestos, con planes personales.

Claramente el mundo y la realidad son lo mismo para ambos bandos, pero sus formas de entenderlo no pueden ser más distintas. Por ejemplo, ahora mismo, para el socialista el remedio de la crisis está en la intervención estatal aumentada. En cambio, para un liberal, la solución es la opuesta: retirar al gobierno de la crisis y dejar que ella sea solucionada por las acciones de las personas.

¿Cómo establecer un diálogo persuasivo entre ellos? Si Kuhn tiene razón, será poco menos que imposible. Lo único que puede esperarse es la desaparición gradual de uno de ellos, en parte por medio de conversiones personales.

Post Scriptum

La obra citada es la de Kuhn, Thomas S. The Structure of Scientific Revolutions. Univ of Chicago Pr (T), 1970. Más que una tesis bien explicada, es un ensayo largo que sugiere ideas que arrojan luz a fenómenos del conocimiento y el estudio.

La noción de que el avance científico no es una suave y gradual acumulación de conocimientos resulta original y revolucionaria. Quita de la mente el clisé que dan las historias de la ciencia, en los que cada personaje construye sobre lo logrado por otros.

Esta visión es distinta y ayuda a comprender cómo ciertos temas valiosos desaparecen del panorama científico, a veces siendo pérdidas sustanciales. En la obra de Rothbard, Murray Newton. Economic Thought Before Adam Smith: An Austrian Perspective on the History of Economic Thought. Aldershot, Hants, England ; Brookfield, Vt., USA: E. Elgar Pub, 1995, puede apreciarse esto, con la pérdida de la idea del valor subjetivo que se tuvo con Adam Smith.

En mi experiencia, siendo liberal, he encontrado que las conversaciones con socialistas se convierten con mayor frecuencia en intercambio de pruebas y razonamientos que persiguen convencer al contrario (cuando deberían ser diálogos en busca de verdades). Se termina, muchas veces, en un arrojar calificativos sin sentido, lo que es muy común entre políticos.


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