Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Un Ego Muy Caro
Eduardo García Gaspar
13 septiembre 2012
Sección: GOBERNANTES, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Los sucesos no son nuevos. Es como una repetición de cosas pasadas.

Es la acostumbrada y usual división de las izquierdas en México.

Desde los tiempos de las corrientes comunistas parecen haber padecido este síndrome de fragmentación de su movimiento.

Creo, sin embargo, que ahora hay una diferencia.

Si bien antes la división podía atribuirse a diferencias en asuntos ideológicos y doctrinales sobre el socialismo y el comunismo, ahora la razón es menos abstracta, más concreta.

La fundación de un nuevo partido de izquierda, bajo la autoridad de López Obrador, es un asunto más ligado a la ambición de poder y al protagonismo.

La causa puede ser diferente, pero el resultado es el mismo: la fragmentación de una de las fuerzas políticas más exitosas de tiempos recientes, la que propone la expansión del poder estatal.

Exitosa en el sentido de popular y ganadora en elecciones, aunque sus resultados prácticos hayan sido fracasados (recuerde Grecia, España, Venezuela y demás, por no mencionar Cuba, la URSS, Corea del Norte).

Las reacciones ante la fundación del nuevo partido han sido las previstas en el partido afectado.

El presidente del PRD, Jesús Zambrano, dijo que la salida de López Obrador no significa una “desbandada” de militantes y que respeta su decisión de hacer del Movimiento de Regeneración Nacional un partido nuevo, afirmando que su partido es más fuerte que las personas.

Nada fuera del escrito previsible para estos casos.

Sin embargo, en el fondo del suceso hay un par de aspectos dignos de una segunda opinión. Uno tiene que ver con los efectos de la división de las izquierdas y el otro con la naturaleza de ellas. Vayamos paso por paso.

Primero, por supuesto, es la peor noticia que puede recibir la izquierda del país. Le representará un costo en las elecciones, la disminución de votos para el PRD (los que se irán al nuevo partido).

Fortalece al PAN, pero quizá sobre todo al PRI y su estructura fuerte y leal en su interior. López Obrador, a pesar de que sea inexplicable, sigue teniendo adeptos incondicionales logrados en una campaña electoral que lleva unos diez años de haber iniciado.

La izquierda, por tanto, se fragmenta en dos corrientes. Una, la más institucional, la del PRD, claramente con una agenda socialista de expansión gubernamental, basada en principios publicados y conocidos.

La otra, la nueva, basada en el personalismo de su cabeza, con una agenda también socialista, pero sobre todo, personalista. Una especie de socialismo-narcisismo (A. Oppenheimer habla de narcisismo-leninismo de H. Chávez).

El efecto neto es el mantenimiento de un comediante en la política, tan dispuesto a todo que llega a lo ridículo y que, frente a sus admiradores, es una especie de hechicero irresistible.

Esto lastima en lo más profundo a la izquierda y su imagen. Pero, insisto, en la vieja historia de las divisiones internas de su gente. Algo que parece ser parte de sus usos y costumbres.

Segundo, el asunto de la modernidad en la izquierda. Se dice con insistencia que hay un socialismo actualizado y flamante, que reconoce mercados libres, libre comercio y privatiza empresas estatales.

Se dice que es el que sí funciona y da resultados, en oposición al socialismo ortodoxo e inflexible que todo lo basa en tener una burocracia mayor. Tampoco aquí son buenas las noticias.

El nuevo partido de izquierda, el del socialismo-narcisismo, es el de la vieja escuela, el anticuado de las fórmulas arcaicas. El sustentado en la voluntad del iluminado de conocimientos privilegiados que sabe mejor que nadie qué debe hacerse cada día. Ninguna posibilidad modernizadora va por este lado.

Y, por su parte, el PRD no tiene signos claros de modernización.

¿El efecto neto para el país? Malo, muy malo. La fragmentación de partidos crea frenos y obstáculos a acuerdos posibles de política. Y el nuevo partido no lo será en su acepción tradicional. Será más causa de alboroto que de certidumbre, más de inquietud que de certeza, más de frenos que de avances.

Neto, neto, al final de cuentas, nadie sale beneficiado realmente con el nuevo partido. Bueno, nadie, excepto el ego de una persona. Tan grande es el ego que tiene un precio que pagan millones de personas en su vida diaria, en un bienestar que podría ser mayor. Sí, los egos tienen un gran costo que se paga entre muchos.

Post Scriptum

El efecto neto de ese socialismo-narcisismo es la construcción de un poder de veto extra institucional que se opondrá a los acuerdos logrados dentro de las instituciones. Irá en contra de toda modernización por ligera que sea usando los medios tradicionales conocidos: marchas, movilizaciones, tomas de instalaciones y demás. Aglutinará dentro de sus contingentes a las alas más radicales del corporativismo e impedirá avances.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Un Ego Muy Caro”
  1. Liborio Alvarez Dijo:

    Agregaria algo mas , el nuevo partido de la izquierda fundamentalista supone tambien una cuota de dinero independiente para que AMLO disponga de ella a su antojo. Poder absoluto sobre una sumisa manada y economia garantizada , por esa via se mueve el Sr Obrador.





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