Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Codicia y Capitalismo
Leonardo Girondella Mora
7 septiembre 2016
Sección: ETICA, Sección: Asuntos
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La asociación entre codicia y capitalismo fue el tema principal de la conversación que a continuación resumo en sus partes centrales.

— Pienso que la codicia domina al capitalista y le lleva a dañar a otras personas. Dejada sin riendas que la dominen, la codicia capitalista es algo que debe frenarse con urgencia —dijo la persona.

— ¿Podría usted ampliar eso que ha dicho? —pregunté.

— Pues que la codicia capitalista es mala y que es urgente frenarla para que no dañe a las personas. Es un deseo de ganar más y más sin que se considere el daño que se causa a otros.

— Ya entendí. ¿Cómo frenaría usted la codicia?

— Bueno, pues me imagino que deba hacerse por medio de acciones de gobierno. Deben tenerse leyes y políticas públicas que frenen a la codicia capitalista.

— ¿Puede darme ejemplos de esas acciones de gobierno que frenen a la codicia?

— Pues no sé, pero imagino que puedan ser impuestos mayores que el gobierno use para labores sociales como salud y educación. Cosas como esas frenarían a la codicia capitalista.

— ¿Los mismos impuestos de ahora o impuestos mayores todavía?

— Mayores, por supuesto. Ganando menos se remediaría la codicia y esos fondos se irían a actividades de beneficio público.

— ¿Habría un riesgo de codicia gubernamental? Podría ser que los gobernantes quisieran más y más dinero sin realmente una motivación de bienestar social.

— Pues sí, sí habría ese riesgo, después de todo los gobernantes también son humanos y no están exentos de hacer cosas malas, como corromperse.

— ¡Exactamente! La codicia es universal y no afecta solo a los capitalistas, sino a todos, incluyendo a los gobernantes. Los casos de sindicatos de burócratas y sus planes de jubilación son un buen caso de codicia, ¿no es cierto?

— Sí, ya veo su punto, pero queda por resolver el problema de la codicia capitalista —dijo la persona.

— Y el de la codicia gubernamental, y la del resto —comenté.

— Sí, hay algo de razón en eso que dice. La codicia es un vicio que daña a otros e incluso a uno mismo. No sé ahora qué hace realmente.

— Una sugerencia de simple sentido común: ver a la codicia como un vicio humano, porque eso es y no un defecto económico. Va a existir en todo sistema económico, sea el que sea.

— ¿Ya no podré hablar de codicia capitalista? —preguntó ella.

— Por supuesto que sí, pero tendrá que hablar también de codicia socialista, intervencionista, nacionalista, democrática, dictatorial. La codicia es algo que afecta a todos en todos los sistemas. Ninguno de ellos tiene la exclusividad de la codicia.

— Entiendo su punto, pero eso merece aclarar qué es la codicia. Me imagino que sea un deseo exagerado de algo, típicamente dinero, pero también poder y que lleva a acciones que lastiman a terceros.

— Sí, eso es. No creo que haya codicia en querer el dinero que se ha ganado honestamente, sea la cantidad que sea. Pero sí la hay cuando se está dispuesto a usar cualquier medio para ganar algo, así sea poco —comenté.

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La codicia no es un monopolio de los mercados libres, sino un vicio universal que se presenta en cualquier situación y bajo cualquier sistema.

Creer, por ejemplo, que una crisis puede ser explicada por la codicia, es demasiado simple.

Siendo un vicio universal, la codicia puede presentarse con facilidad en un sistema de economía libre. La famosa frase de A. Smith (1723-1790) lo muestra:

«Los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para entretenimiento y diversión, pero la conversación termina en una conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los precios».

El siguiente comentario es otra manera de mostrar lo que he tratado de decir:

«Mientras que la codicia de los capitalistas no se esconde, la de los socialistas es hipócrita y solapada. Inversionistas, empresarios y banqueros van a lo que van. Su objetivo es generar utilidades […] Por codicia, los capitalistas producen los bienes y servicios que demanda la gente […] Con la codicia de los socialistas no sucede igual. Su bandera es la igualdad, la solidaridad y el bien de la humanidad […] Desde ahí nutren su codicia, su afán de riqueza y poder, pero lo hacen subrepticiamente». Lanota.com

Yo no diría que generar utilidades es igual a codicia, algo en lo que difiero notablemente con la cita que hago, pero ella tiene el mérito de apuntar que la codicia existe también en otras situaciones no capitalistas.

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