Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Piratas y Emprendedores
Eduardo García Gaspar
23 enero 2004
Sección: LEYES, Sección: Una Segunda Opinión
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Partamos de una cuestión muy simple. Una empresa vive de acuerdo a los mismos principios esenciales esté dedicada o no a fines legales.

Una casa de mala nota o una empresa de alimentos se rigen por los mismos principios, no sólo de economía, finanzas, distribución y mercadotecnia, sino también de física, química, y demás. Hasta aquí no hay problema.

Tomemos ahora el caso del contrabandista, quien sigue los mismos principios de negocio que un importador de productos o un banco.

Lo que quiero establecer es la existencia de una realidad innegable: puede tenerse un negocio moral o inmoral, legal o ilegal, pero que independientemente de eso, todas las empresas aplican los mismos principios.

Una vez aclarado lo anterior, vayamos a eso que llamamos piratería, para ver un lado de esa actividad que usualmente no es examinado.

Me refiero al talento y al esfuerzo empresariales de esa actividad. Más aún, ampliemos lo de la piratería a lo que solemos llamar economía subterránea, es decir, negocios al margen de la ley, que no pagan impuestos, que no se rigen de acuerdo a las disposiciones que regulan a los negocios legales.

Algunos de esos negocios pueden estar fabricando ropa normal, aunque otros pueden estar poniendo etiquetas piratas. Unos pueden estar copiando discos comerciales, ofreciéndolos a precios irrisorios.

Mi punto es distinguir dos elementos, el de la ilegalidad e inmoralidad de esas operaciones empresariales y el del talento y esfuerzo empresarial que hay en ellos. Una vez hecho esto, podemos hacer algo que no es común.

Quitemos el elemento ilegal o inmoral, que por esencia es reprobable, y fijémonos solamente en el aspecto empresarial.

La economía subterránea o informal, que incluye a la piratería, contiene un elemento empresarial digno de elogio: esas personas muestran con realidades tangibles que están dispuestas a trabajar, que quieren servir a sus clientes, que están dispuestas a invertir, que tienen imaginación, y que no aceptan seguir las reglas del juego que les impone la autoridad.

Por la razón que sea, esos empresarios han tomado una decisión, salirse de la legalidad y operar por fuera del marco regulatorio que la autoridad les ha impuesto a los negocios legales. Es fácil adivinar esa razón: debe ser el costo total de trabajar legalmente.

Puede ser que las conquistas laborales sean demasiado onerosas, que los impuestos sean muy altos, que los permisos demasiado tardados, que los inspectores sean muy corruptos. Hay, por tanto, un reclamo claro en la informalidad económica. Es el grito de un alto costo para hacer negocios en un país.

Y, desde luego, eso tiene una consecuencia, que es el desperdicio del talento empresarial dedicado a operar fuera de la ley e incluso en oposición a ella. Es decir, hay talento y hay trabajo que no es aprovechado cabalmente por estar fuera de la legalidad e incluso dedicada a cometer delitos, como el copiado ilegal de programas de computadora.

La existencia de una economía informal abundante, como en México, sin duda debe interpretarse como un indicio inequívoco de un conjunto legal de medidas que operan en contra del establecimiento legal de negocios.

Los encarecen de tal manera que muchos de los potenciales empresarios optan por salirse de la legalidad. El remedio, desde luego, es obvio: abaratar el costo de operación de las empresas… sí, bajar impuestos, privatizar energía, reformar la ley laboral y cosillas por el estilo.

Esa solución es urgente por dos razones. La primera es encauzar esa fuerza y ese trabajo empresarial dentro de la legalidad, con todas las ventajas que eso tiene.

Pero la segunda es dejar de financiar a los delincuentes que aprovechan para sí ese talento y esa capacidad de trabajo desperdiciados. Con un menor costo de operación legal habrá menos oferta de recursos humanos para las empresas inmorales e ilegales.

Desde luego, la dificultad está en hacer entender eso de que el marco legal de las empresas legales es demasiado caro. Muchos aún creen que es bueno que el gobierno sea dueño de PEMEX, eleve los impuestos, regule la electricidad y siga haciendo todo lo que encarece a los negocios.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





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