Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Capitalismo o Socialismo?
Eduardo García Gaspar
3 febrero 2015
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en: ,


Tiene amigos radicales. Tiene opositores extremos. androjo

Unos lo ven como una panacea. Otros lo consideran una maldición.

Me refiero al sistema de mercados libres. Eso que suele llamarse capitalismo.

Me refiero a los mercados libres, al libre comercio. Esa forma de pensar que es opuesta al socialismo, al intervencionismo, al estado de bienestar. En resumen, a la libertad económica.

¿Qué tanta confianza se le debe tener al sistema de mercados libres? ¿Más, o menos que al socialismo y al intervencionismo? Ver esto más de cerca es algo que bien vale una segunda opinión.

Debemos comenzar con algo que es básico y esencial. Algo que es aplicado a todo.

De ningún sistema podemos esperar la perfección. El sistema de libre economía tiene defectos. Pero también los tienen el resto de los sistemas. Aunque esto es obvio, suele ser una realidad olvidada.

Es común que el partidario del socialismo hable de las fallas del capitalismo y que compare esas fallas con los resultados teóricos de la escuela que defiende. Hacer esto es tramposo. Si quiero comparar a los dos sistemas, los voy a comparar con sus resultados reales; no a las fallas de uno con las buenas intenciones del otro.

Si estoy en una posición en la que tengo que escoger entre la aplicación del capitalismo y la del socialismo o el intervencionismo, una de las primeras cosas que tengo que hacer es comparar resultados reales.

No se puede hacer un experimento entre dos países, cada uno bajo un sistema diferente y esperar digamos unos 50 años para ver resultados.

Pero lo que sí puede hacerse es comparar resultados reales de diversos países que han estado bajo esos dos sistemas o variaciones de ellos. Con esos datos puedo tener una respuesta razonable acerca de qué sistema da mejores resultados. “Mejores resultados” significa un mayor estándar de vida para la población del país.

Los resultados que conocemos indican con claridad que el sistema que mejores resultados da, es el de los mercados libres. Una evidencia clara de esto se encuentra en el Índice De Libertad Económica. Un amigo usa la comparación entre Cuba y Chile para demostrar la superioridad del sistema de mercados libres.

Pero lo anterior no basta. Los mercados libres dan mejores resultados en cuanto a creación de riqueza, pero hace falta algo más. Esto que falta es considerar a la naturaleza humana. Es decir, explorar si los mercados libres se acomodan mejor a la naturaleza humana que los sistemas contrarios. Un terreno mucho más filosófico.

Si consideramos que los humanos somos personas libres, que pueden pensar, tomar decisiones y actuar, el mejor sistema será aquel que les proporciona las mejores condiciones para aprovechar su libertad y su razón. No tengo duda, en este sentido, que los mercados libres son mucho más congruentes con la naturaleza humana que los otros sistemas. En ellos hay mucho más libertad que en los sistemas socialistas e intervencionistas.

La conclusión hasta este momento es razonable. Si se tuviera que escoger entre un sistema de mercados libres y otro de mercados intervenidos, resultaría evidente la superioridad del primero de ellos.

Los mercados libres dan mejores resultados reales y son más congruentes con la naturaleza humana.

Sin embargo, tenemos que regresar al punto de partida, el de la imperfección humana. Incluso reconociendo que el sistema de mercados libres es el mejor, eso no significa que sea un sistema perfecto.

Tiene fallas y producirá situaciones indeseadas. Una realidad que no significa que, por ejemplo, el socialismo sea mejor. El socialismo y el intervencionismo también tienen fallas que no son insignificantes (producen resultados inferiores y no son congruentes con la naturaleza humana).

Muy bien, los sistemas de mercados libres produce fallas y tienen errores.¿De qué manera resolverlos?

Una posibilidad sería usar medidas intervencionistas pero eso significaría que las soluciones estarían basadas en sistemas que logran resultados malos y son contrarios a la naturaleza humana.

Los controles de gobierno para remediar los problemas de los libres mercados podrían deteriorar las cosas, con el riesgo de hacernos creer que esos deterioros son el resultado de fallas del mercado libre y no del intervencionismo (un error muy común).

La solución más prometedora, en lo general, sería remediar los problemas de la libertad económica con soluciones basadas en esa misma idea de libertad. No tendría gran sentido el resolver las fallas de la libertad económica con remedios basados en recortar esa libertad.

De lo anterior puede concluirse un principio de acción. Las medidas intervencionistas o socialistas son sólo la última de las cartas que pueden jugarse para remediar los problemas de los mercados libres. Son la excepción y no la regla.

Post Scriptum

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