Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Pensiones Individuales
Leonardo Girondella Mora
7 diciembre 2005
Sección: Sección: Asuntos, SOCIALISMO
Catalogado en:


El problema es real. Es el problema de las pensiones que otorga el gobierno, sea a sus propios trabajadores o a empleados de empresas privadas. No hay fondos suficientes para cubrir las obligaciones: los pasivos laborales crecen a diario y los activos decrecen —el problema está allí y no va a desaparecer, al contrario, va a crecer y crecer.

La razón es el mecanismo de las pensiones. Es un mecanismo diseñado para lograr aplausos los primeros años, que pueden ser muchos, y pasar la factura a las siguientes generaciones —ceguera pura. Ese mecanismo es el de “pay-as-you-go”, como se acostumbra llamarle en inglés: los trabajadores actuales ponen dinero en un fondo y de ese fondo obtienen sus ingresos los ya jubilados.

Funciona bien hasta que los que ponen dinero son menos que los que lo retiran. Entonces, alguien tiene que poner la diferencia y ése es el gobierno con dinero de los impuestos, el que podía dedicarse a otras cosas. Sin embargo, eso no es todo.

Los fondos de jubilaciones están mal diseñados, pues se ampliaron cubriendo condiciones no calculadas, como retiros anticipados y mayor expectativa de vida —a esto, por supuesto, debe agregarse la normalmente esperada mala administración gubernamental.

Ése es el problema que ha sido calificado como una bomba de tiempo: el momento llegará en el que ya no exista manera de cubrir los faltantes de fondos y se tendrá una crisis gigantesca donde eso suceda —sí, con protestas en las calles y marchas violentas que dañarán a los gobiernos y sus países.

La solución debe ser inmediata, cuanto antes mejor y debe tener dos frentes.

• Remediar la falta de fondos para los actualmente retirados y los que ya tienen tiempo inscritos en el sistema actual.

• Desarrollar un sistema nuevo de jubilaciones sólido y capaz de financiarse por sí mismo.

Voy al segundo frente, el de crear un sistema robusto. La solución es conocida y es la de cuentas individuales de jubilación: cada trabajador posee una cuenta personal no diferente a la que abriría en un banco y en la que hace depósitos periódicos que formen un capital futuro para ese objetivo —nadie puede tocar ese dinero, absolutamente nadie, excepto su propietario.

Esa solución es limpia y directa —es el remedio de fondo y a ella es que deben dirigirse los esfuerzos de todo país. Pero eso representa un problema nuevo, el de cómo hacer la transición del fallido mecanismo viejo al nuevo. En esto, usualmente he encontrado que suele citarse la experiencia chilena, al menos como una fuente de inspiración para implantar el sistema.

La primera consideración a hacer es la de la voluntad política y con ella me refiero a la determinación de los gobernantes. Ellos deben aceptar que tienen un problema que debe ser solucionado y que el hacerlo requerirá decisión para enfrentar protestas de los privilegiados actuales —los grupos corporativistas van a enfrentarse, a veces violentamente, como se ha visto en varias partes. Un gobierno blandengue no realizará su tarea y, por eso, será responsable de hacer crecer el problema.

La transición al nuevo sistema podrá ser optativa o incluso forzada, pero debe tener más atractivo que el mecanismo actual. El objetivo es hacer que emigren todos o la inmensa mayoría de los empleados de un sistema a otro.

La emigración debe respetar derechos adquiridos, es decir, fondos aportados. El gobierno debe aportar a cada cuenta individual nueva lo que el empleado ha depositado en el sistema viejo —lo puede aportar ahora o en algún punto futuro, pero lo debe hacer. Esto es de justicia, pero añade un buen atractivo al nuevo sistema.

El nuevo sistema debe ser competitivo —deben existir varias empresas que ofrezcan sus servicios para satisfacer la demanda de fondos de jubilaciones. Con esta característica se persigue remediar el problema de falta de incentivos de mejora que existía antes, cuando solo el gobierno proveía esos servicios. La competencia también ayuda a reducir comisiones y elevar la calidad del servicio prestado.

La estructura de la cuenta es claramente personal e individualizada, con estados de cuenta personales, similares a los de una cuenta de cheques. En ella se hacen depósitos personales periódicos, con un porcentaje mínimo del sueldo, obligatorio, pero que puede ser elevado a voluntad del empleado hasta un cierto tope. Puede y tal vez deba incluir un seguro de invalidez, para cubrir las aportaciones futuras que no puedan realizarse.

Un documento en el Adam Smith Institute contiene información adicional muy relevante.

Pero hay un problema no examinado

Existen grupos para los que el nuevo sistema no es atractivo y se rehusarán a aceptarlo. Esto se debe a las condiciones actuales de esos grupos, cuyas jubilaciones se obtienen de dinero que no es provisto por los empleados, sino por otros. El caso de los empleados del IMSS en México es representativo: se jubilan antes, con montos mayores y los fondos para hacer esos pagos son aportados por terceros, notablemente el gobierno —nada le puede ganar a una jubilación gratuita.

Quienes están en ese caso perderían al aceptar el nuevo sistema y es natural que ellos combatan toda iniciativa de cambio, lo que es precisamente el problema real que se presenta: no es un problema financiero tanto como lo es político. Los privilegiados que se jubilan con costo a terceros van a protestar y el gobierno carece de opciones al respecto —deberá hacer frente al problema o llegará el punto en el que la chequera no tenga fondos

El affair de las jubilaciones privilegiadas es, al final de cuentas, uno de robustez política y poder de decisión de un gobierno frente a sindicatos poderosos, tal vez con porciones radicales. No resulta justo que quienes pagan impuestos a cambio de servicios públicos obtengan menos de estos y su dinero cubra las jubilaciones de privilegiados.

En México, como ejemplo, diversos sindicatos amenazaron al gobierno con huelgas de solidaridad en caso de que no fueran aceptadas las condiciones del sindicato del instituto de seguridad social. Esto prueba que los sindicatos privilegiados se unirán en una facies común contra la autoridad. El conflicto será desmesurado y por eso conviene seguir algunos consejos:

• Rapidez y urgencia para implantar el nuevo sistema completo en un plazo muy corto. Las medidas paliativas graduales no sirven —ellas posponen el problema y dejan que crezca.

• Respetar las jubilaciones actuales, pero no las futuras —el problema serio es el de la imposibilidad de cubrir las pensiones que vienen. El monto de las pensiones actuales es el costo que se pagará por la estulticia de gobernantes pasados.

• Comunicar claramente a los ciudadanos los datos centrales de la situación, cuidando de proveer datos reales que lleven a concluir lo obvio de la situación. Se trata de jalar a la opinión pública a tener una posición clara al respecto. La autoridad necesitará el apoyo de la opinión pública en el momento en el que enfrente a los sindicatos privilegiados.

• Y, desde luego, tener una autoridad robusta y decidida, que no cede a las tentaciones de arreglos de corto plazo y que heredan el problema a la siguiente administración —tal vez sea ésta la condición más difícil de lograr. Pocos gobernantes parecen estar dispuestos a arriesgarse tomando las decisiones que deben tomar.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.



1 comentario en “Pensiones Individuales”
  1. fernando pozo Dijo:

    … risa me dio cuando lei que las cuentas individuales de jubilación son una solución “limpia” sobre todo si las administran los bancos… NOTA DEL EDITOR: las cuentas administradas por el gobierno, entonces, son asuntos de llantos y lloros.





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