Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Lo Siento, no Existen
Eduardo García Gaspar
29 diciembre 2010
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
Catalogado en:


Era un socialista de los reales y convencidos.

Creía en lo que decía y pensaba con una pasión ordenada por su deseo de hacer el bien, es decir, de elevar el estándar de vida de la gente, muy especialmente los pobres.

Era una persona admirable, realmente admirable.

Explicaba sus ideas con claridad. Deseaba tener una economía planeada por un organismo central nacional, que pusiera orden en la producción, la distribución y el consumo de recursos y bienes.

Cosa rara en un socialista, él reconocía el problema de la escasez de recursos, lo que hacía más interesante su conversación.

Ese organismo central nacional, responsable de tomar las grandes decisiones económicas de un país, estaría formado por expertos con sentido de servicio social, que tomarían los datos económicos de un censo hecho especialmente para su objetivo y asignarían recursos de producción a cada rama de actividad.

El plan económico nacional, además, reuniría los planes económicos propuestos localmente en diversas partes del país, y los coordinaría logrando un gran plan nacional que se revisaría anualmente para ajustarlo a cambios en las circunstancias.

Eso, según él, resolvería el problema del bienestar del país, es decir, reduciría la pobreza de muchos.

Había más detalle en sus ideas, pero lo anterior es suficiente para explicarlas: la clave estaba en ese grupo de expertos con sentido social que ordenarían a la economía del país.

Nos son pocos los que piensan de manera similar y encuentran realmente atractiva la propuesta de imponer orden a la economía, la que demasiadas veces da la apariencia de ser un caos sin sentido ni propósito.

Recuerdo a un estudiante de Letras Españolas, al que le di una clase, que proponía exactamente lo mismo, esa planeación central más ordenada.

Incluso es una idea con cierta belleza estética.

Puede uno imaginarse un gran edificio, sólido y fuerte, de enormes dimensiones, en el que trabajan sin descanso miles de personas ordenando a la economía bajo las órdenes de un selecto grupo de genios expertos que no tienen otra preocupación que el bienestar del país.

Lo que apena es que la gran idea, tan esplendorosa y fastuosa, tiene un pequeño problema: no se acomoda a la naturaleza humana y, por eso, no puede tener éxito.

Sólo puede ser un gran escrito encuadernado en piel y colocado en el anaquel de una biblioteca como curiosidad en la sección dedicada a la ficción literaria.

La naturaleza humana es imperfecta. Por un lado, nos equivocamos. Por el otro lado, cometemos actos indeseables.

Esos expertos sabios preocupados sólo por el bienestar ajeno, siento decirlo, no existen y sus puestos serían ocupados sin remedio por personas imperfectas, que van a cometer errores y sucumbirán a tentaciones de mal uso de su gran poder.

Pero algunas nociones del bello plan de planeación central de la economía resultan ser buenas.

Por ejemplo, la idea de planear la economía es una gran idea y dará mejores resultados sin en lugar de centralizarse se diluye entre todos y cada quien es el responsable de planear su economía personal. Esto diversifica riesgos.

O, por ejemplo, la idea de buscar expertos es también muy buena y se encontrarían más expertos más especializados si cada persona se hace responsable de las cosas que le pertenecen.

Si la planeación es central, el talento de la gente común se desperdiciaría, pues sólo deben seguir las órdenes del planeador central y no pueden generar ideas ellos mismos.

También, es posible aprovechar la idea de forzar a la gente a actuar de la mejor manera posible, produciendo productos buenos a precios accesibles y en cantidades suficientes, hasta donde se pueda.

En lugar de mandar policías a vigilar la producción y la distribución, se puede permitir y fomentar que otros hagan productos similares, entre los que las personas escojan los que quieran.

El socialista honesto del que hablé en el inicio de la columna, lo digo en serio, tenía buenas ideas de las que no creo que se dio cuenta: hay que planear a la economía, hay necesidad de usar expertos, hay necesidad de usar los recursos con responsabilidad.

Su error fue creer que todo eso lo debía hacer un grupo de personas tan perfectas que no existen, ni podrán existir.

Post Scriptum

Hay mucho más material sobre el tema general en ContraPeso.info: Socialismo.

La idea de la perfección posible está bien tratada en Mi Utopía o la Tuya.

ContraPeso.info es un proveedor de ideas que explican la realidad económica, política y cultural y que no contienen los medios dominantes. Sostiene el valor de la libertad responsable y sus consecuencias lógicas.





esp
Búsqueda
Tema
Fecha
Newsletter
RSS Facebook
Extras