Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Velocidad es el Problema
Eduardo García Gaspar
26 julio 2007
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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Fue en una peluquería. Sentado junto a mí, el hombre interrogado por su peluquero, se quejaba de la situación mexicana: “La crisis no nos deja, las cosas empeoran cada vez”. La misma idea que tiene un amigo. La de un pesimismo consistente y a toda prueba.

No es una historia aislada. El pesimismo es un sentimiento muy común. Tanto es así que ha sido señalado recientemente como uno de los errores del votante estadounidense. Es un sentimiento, pero lo valioso es saber si está justificado.

Hay dos maneras de investigarlo con evidencias.

Una es la del largo plazo y significa preguntarse si hace 200 años uno hubiera estado en mejores condiciones. El pesimista diría que sí, que los tiempos pasados fueron mejores. Y, sin embargo, todo prueba que se vive mejor ahora. Las cosas han mejorado en el largo plazo y muy evidentemente.

Ahora veamos la segunda manera, la de un plazo menos largo. Si comparamos a México hoy con el de la crisis de 1982, estamos mejor. Comparados con la crisis de 1995, también. Desde ese año, no ha habido crisis y eso es bueno.

En 1980 la tasa de mortalidad infantil en México era de 40 al millar y la expectativa de vida de 67 años. En 2004 esa tasa de mortalidad infantil era de 16.5 y la expectativa de vida, 75 años. La pobreza de patrimonio en 1992 era de 53 por ciento, en 2004 era de 47 (personas que no cubren necesidades de alimentación y un consumo básico). La pobreza alimentaria, en ese período, se redujo de 22.5 a 17.3 por ciento.

No creo que asista razón al pesimista. Las cosas son mejores. Pero quien podría tener más razón es el optimista si le añade un poco de realismo: las cosas no van mal, pero podrían ir mejor, mucho mejor. Hace unos 25 años, Chile, España, Irlanda, España, Singapur, tenían niveles similares a los de México… y ahora nos han superado notablemente.

No hay, creo yo, causa sustancial para ser pesimistas, al contrario. Tuvimos una transición democrática pacífica, aunque es verdad que Fox desaprovechó su oportunidad y López Obrador la está dañando. Pero la dirección indica mejoras claras. El problema no es el que el pesimista quiere ver y que sólo lleva a la desesperación.

El problema que tiene México es el de la velocidad: vamos bien, pero muy lentos y parte de las causas de esa morosidad es el pesimismo.

¿Por qué es común el pesimismo? Creo que, en parte, por nuestra misma naturaleza humana. Somos muy inclinados a ver problemas más que logros. Pero hay cosas que amplifican el tamaño de los problemas. Una de ellas es la democracia misma, con su competencia de partidos. Piense usted en esto.

Un partido cualquiera ha ganado las elecciones para presidente. Ese partido hará todo lo posible por comunicar que las cosas van bien, pero el resto de los partidos hará todo lo posible por decir que las cosas van mal, tan mal que ese presidente debe ser sustituido por otro, el de otros partidos. Es decir, por sistema tenemos mensajes polarizados y siendo nosotros buscadores de problemas, tendemos a aceptar más fácilmente la percepción negativa.

A lo anterior, puede agregarse otra cosa: los medios noticiosos, que tienen la función de difundir porciones de la vida política y suelen inclinarse por las noticias negativas, o la interpretación negativa de ellas.

Un ejemplo reciente: J. López Dóriga, el lunes 23, en su popular noticiero, aseguró que el único país, en el mundo, en el  que existen monumentos nacionales en manos privadas es México. Se refería a Chichen-Itzá, que efectivamente está en terrenos privados. Pero eso que dijo sobre México es falso. Muchos monumentos históricos en muchas partes del mundo están en manos privadas. Lo que quiero señalar es el sentimiento negativo gratuito que va implícito en esa aseveración falsa. Naturalmente eso eleva el pesimismo. Sin siquiera pensarlo, ese conductor dijo que somos un país malo, excepcionalmente malo. Pesimismo real.

Mi punto es muy sencillo. No veo causas de pesimismo continuo y esencial que nos desespere. Lo que sí veo es que ese pesimismo existe y que daña a quienes lo sufren. La realidad muestra un panorama que si bien no justifica un optimismo desbordante, sí señala que las cosas se mueven en la dirección correcta.

Sin embargo, ese movimiento es lento y podía ser más veloz. Nuestro problema no es uno de dirección, sino uno de velocidad y de saber quitarnos los lastres que la impiden.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar explicaciones.





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