Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Y no es Sólo Uno
Eduardo García Gaspar
22 febrero 2006
Sección: PROSPERIDAD, Sección: Una Segunda Opinión
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¿Qué tienen en común la reciente marcha de maestros y un crecimiento económico tan lánguido como el mexicano? Que la primera es causa de lo segundo. Para quien es aficionado a encontrar culpables, una reciente marcha puede ser un blanco fácilmente identificable. La cosa está así.

Los medios hay reportado que miles de maestros afiliados a la CNTE marcharon el día 16 de febrero desde el monumento del Ángel de la Independencia, en la capital mexicana, hasta el Zócalo. Su motivo era la protesta por una iniciativa presentada en el senado para modificar las pensiones del ISSSTE, al que están afiliados, y que intenta elevar la jubilación de los maestros de 30 a 35 años de servicio, o bien 65 años de edad y reducir de 21 a 4 las prestaciones que reciben.

Desde luego, no faltó el ingrediente principal de toda marcha de ese tipo, la amenaza: los maestros manifestantes advirtieron que en caso de que se discuta esa reforma en el senado mexicano, ello se irán a paro nacional y dejarán sin clase a millones de alumnos que de por sí ya reciben una educación mala.

Es uno de las decenas de ejemplos que muestran lo difícil que es prosperar. Doblemente difícil para este país y muchos más. Para explicar lo de una tarea doblemente difícil debemos ver el asunto paso por paso.

En el primer paso, para prosperar, el país y en especial su gobierno deben realizar una serie de cambios y actualizaciones de sus leyes e instituciones para modernizarlas a los nuevos tiempos. Me refiero a las reformas estructurales, eso que el candidato del PRD dijo que había que olvidar.

Realizar las reformas es una tarea política, sujeta a las dificultades propias de los consensos políticos. Es una tarea difícil, que requiere una habilidad que Fox no tiene y una apertura que los partidos mexicanos no conocen aún.

Se necesita talento político, habilidad de negociación, inteligencia, dureza, suavidad, visión, todo eso que no tiene la clase política mexicana. Este primer paso es convencer a estos agentes políticos que las reformas deben hacerse bien y rápido. No es sencillo.

Pero hay una cuestión que lo hace aún más difícil, que es el segundo paso y donde entra en juego esa manifestación de maestros que protestan porque les desean cambiar su privilegio de retiro después de 30 años de servicio y otros más. No es una protesta que se sustente en diálogos, negociaciones, consensos.

Es lo opuesto: si acaso llega a plantearse esa posibilidad en el senado, ellos paralizarán a la educación pública y punto. Es decir, la prosperidad mexicana es una tarea con dos obstáculos que solucionar. Primero, el convencimiento de personas que no están acostumbradas a ser convencidas.

Y segundo, el enfrentamiento de personas que son violentas si no se hace lo que ellas dicen. Prosperar bajo estas circunstancias es menos probable y eso explica el derrengado desempeño mexicano. Un problema doble, realmente difícil de resolver. Pero hay algo adicional que bien vale esta segunda opinión.

¿Cuál es el común denominador que existe entre los gobernantes y los protestantes? Hay uno, en mi opinión muy claro. Tanto gobernantes como marchistas en contra de cambios, tienen la misma cualidad: su inhabilidad para saber negociar, respetar las leyes y llegar a acuerdos. El problema no sería tan grave si no fuera por un detalle. La democracia requiere inevitablemente que los gobernantes y los ciudadanos tengan esa habilidad.

Dicho de otra manera, ya tenemos democracia pero no sabemos usarla. Es como el niño al que le regalan una bicicleta, pero no sabe conducirla. Como el que recibe la más avanzada computadora, pero no sabe lo que es un ratón. Desde luego, el niño puede acabar odiando a la bicicleta que tanto deseaba y la persona terminar aborreciendo a la computadora que tanto le deslumbraba. Igual, todos podemos finalizar desilusionados con la democracia que, en realidad, a nada nos lleva.

En fin, que el embrollo es complejo, pero no imposible de solucionar. Podemos, al menos sacar una conclusión clara. El candidato del PRD ha dicho abiertamente que nos olvidemos de las modernizaciones de leyes e instituciones, nada de reformas estructurales. Eso ya es ganancia. Al menos, ya sabemos algo sólido: él no no es parte de la solución, sino parte del problema.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.





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