Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Debe Ser Terquedad
Eduardo García Gaspar
4 noviembre 2008
Sección: Sección: Una Segunda Opinión, SOCIALISMO
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Una de las cosas que más llama la atención en México es una de las creencias políticas más arraigadas en buena cantidad de personas: la de que la propiedad gubernamental del petróleo es positiva para el desarrollo del país y que, en realidad, esa propiedad gubernamental es equivalente a la propiedad comunal del petróleo.

Es sencillo demostrar que no es una propiedad de los mexicanos, ya que ninguno de ellos tiene títulos que pueda vender. Si no puedo vender algo es que no es mío. Pero la creencia de fondo es una distinta: que el petróleo esté en manos gubernamentales es bueno para el país porque esos recursos se usan para el desarrollo nacional. Una segunda opinión al respecto puede ayudar a entender este galimatías mental.

Primero, si la propiedad gubernamental del petróleo es buena para el desarrollo del país, entonces también lo será la propiedad estatal del resto de los recursos: fábricas de autos, bancos, alimentos, ropa, todo estaría mejor en manos estatales. Es decir, el mejor sistema sería el soviético.

Segundo, en un plano más amplio, la creencia en la bondad de un monopolio estatal tiene raíces más antiguas que las del marxismo. Es una consecuencia del mercantilismo, esa serie de ideas económicas del siglo 16 al 18, que justificaron el control estatal de la economía por parte del monarca absoluto. Una práctica del mercantilismo fue la creación de monopolios, no diferentes en realidad al del petróleo en México.

No había grandes teorías económicas que justificaran al mercantilismo. Eran cuestiones más bien prácticas que daban recursos al monarca y eso lo justificaba todo. Para legitimarlo se crearon excusas y pretextos, como el de mantener el dinero dentro del país para su bienestar. A más dinero dentro del país, mejor. Desde luego, ese dinero era el que quedaba en manos del gobierno.

La justificación es absurda. Se decía que el mejor dinero era el que se quedaba dentro de las fronteras y por eso debían prohibirse las importaciones que hacían salir dinero del país. Es un mal argumento, porque la única manera de comprar cosas del exterior es vender cosas al exterior: se tiene que tener divisas para las importaciones y la manera de tenerlas es hacer exportaciones.

Pero la lógica no les importó a los mercantilistas porque su objetivo era dar dinero al monarca absoluto y muchos creyeron esa patraña de que los monopolios estatales son buenos para el país, lo hacen más rico y permiten su desarrollo. Esta mentalidad  mercantilista del siglo 16 al 18 es la misma en esencia que sostienen los defensores del petróleo en manos gubernamentales en México.

Los gobernantes, que son más astutos, fomentan esa creencia por una razón práctica: del monopolio obtienen más recursos para sus fines, sean los que sean. Pero los más ingenuos sí creen es esa justificación del bien nacional y no son convencidos de lo opuesto con facilidad por la teoría, ni por los resultados (desde finales de los años 30 el petróleo está en manos del gobierno mexicano sin indicios de resultados benéficos).

Si existen fantasías económicas, ésta es una de las mayores que padece México. Nada existe que la justifique, ni en la realidad, ni en la teoría, pero eso no importa para que sea defendida a capa y espada. Es un suceso fascinante el cómo es posible que exista una posición tan débil y tan fuertemente defendida.

Otro punto. Si se afirma que el petróleo en manos gubernamentales da más recursos al gobierno que el resto de las empresas, digamos para la construcción de infraestructura, la única forma en la que eso es posible es que el monopolio estatal pague más impuestos que el resto de las empresas. No hay otra manera y eso significa que el monopolio estará siendo debilitado. El presidente Calderón ha repetido ese argumento afirmando que,

Contaremos así con más recursos para construir más escuelas, más clínicas y hospitales, más caminos, carreteras y puentes, más redes de agua potable y drenaje, más electricidad, más vivienda y más programas sociales para combatir la pobreza, a fin de que tú y tu familia puedan vivir mejor.

Adicionalmente, siendo un monopolio se afectan los intereses de sus clientes con productos de menos calidad y mayor precio, más una administración con escasa rendición de cuentas. Mucho menor a la que tendrían una empresa inscrita en bolsa.

Mi punto central ha sido señalar una situación muy digna de llamar la atención: la terquedad para la defensa de una posición política dañina por encima de toda consideración económica y práctica. El resultado neto de la situación es el mantenimiento de condiciones que son fomento a la pobreza.

Post Scriptum

La propiedad estatal del petróleo es otra de las razones por las que México no puede ser considerado uno de régimen liberal. Esto es explicado muy bien en México no es Liberal y en Otra Vez: México no es Liberal.

La ingenuidad mental no es sólo de los escasamente educados. Grupo Reforma (3 noviembre 2008) reportó opiniones de una celebridad,

Lorenzo Meyer, integrante del comité de intelectuales en defensa del petróleo, aseguró que la reforma aprobada por el Congreso sí implica una privatización del petróleo, aunque de manera parcial….”En eso está implícita la ilegitimidad política de privatizar Pemex… México, como país pobre, periférico, no puede aspirar más que a una soberanía relativa, pero cuesta mucho trabajo mantenerla, ensancharla, agrandarla, y el petróleo se convirtió en uno de los ejes de la definición del nacionalismo”.


ContraPeso.info, lanzado en enero de 2005, es un proveedor de ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.



No hay comentarios en “Debe Ser Terquedad”
  1. yo Dijo:

    que buena definición





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