Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
Inmovilidad Política Mexicana
Eduardo García Gaspar
8 abril 2008
Sección: GOBIERNO, Sección: Una Segunda Opinión
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Uno de los constantes escenarios políticos mexicanos es el de la lentitud. Un análisis, realizado hace poco, llamó a ese escenario El Caracol.

Otro juego de escenarios, realizado en 2005, propuso un escenario llamado Vueltas y Vueltas.

Antes, en 2001, otro de los escenarios fue el llamado Pavo Inmóvil.

Todos los escenarios tienen en común una situación de inacción política que invade al gobierno en general y nada sucede.

Creo que el término más técnico para describir esto es acinesia, es decir, falta de funciones motoras o de movimiento, referido a cuestiones médicas, pero que puede ser trasladado a las acciones gubernamentales: la autoridad no se mueve, nada sucede, todo queda detenido.

Desde luego, el problema es que la falta de movimiento no equivale a quedarse en el mismo lugar. En realidad significa retrasarse, más o menos como en una carrera en la que un corredor deja de moverse y pierde posiciones con respecto a otros. Lo llamativo de estos escenarios mexicanos iguales es que se han presentado como posibilidades desde el cambio de partido en el gobierno.

La causa central de la acinesia política, en esos análisis, es una central: los partidos políticos no logran acuerdos entre sí, ni dentro de las cámaras del legislativo, ni fuera. Es decir, se trata de un problema originado no tanto en el gobierno mismo como en los partidos, los tres principales.

¿Por qué no hay acuerdos entre partidos? Me parece que hay dos razones principales. Una de ellas es la falta de hábitos democráticos.

Nuestros gobernantes vienen de tiempos muy recientes en los que las costumbres de diálogo, acuerdos y cesión, eran vistos como debilidades políticas y no buenas costumbres. En esos tiempos, gobernar era imponer, no negociar.

Ahora hay poderes divididos, como debe ser, pero los políticos no saben cómo manejarlos y, siguiendo el hábito de querer imponer, el resultado es ése, la acinesia política: tres partidos intentando imponerse sin nadie que ceda.

El hábito democrático de razonar, pensar, hablar y ceder no es propio de ellos. El simple pensar que puede perderse en una votación es inimaginable.

La otra razón de la acinesia o parálisis política es el ansia de poder, una ambición ante lo que el resto no cuenta. Como lo puso un amigo: el PRI quiere regresar a la presidencia, el PAN quiere mantenerla y el PRD quiere llegar a ella. Claro que hay un problema, esa presidencia no es lo que era, ya no tiene tanto poder y tenerla no vale lo que antes. Este es otro hábito de antaño, cuando el presidente era el mandamás absoluto.

Esas dos razones tienen en común una mente política vieja, adecuada a tiempos ya pasados. En resumen, nuestra clase política en México está retrasada en el tiempo, quizá colocada por allá en los años 70, o por allí. Esta mentalidad, por ejemplo, explica mucho el uso de palabras añejas, como la de la soberanía nacional, la autosuficiencia alimentaria, toda la retórica acerca de la pobreza.

Es natural que una mente que vive en el pasado y tiene hábitos de tiempos idos, use también palabras anticuadas que ya poco significan. Si acudo a una imagen del político mexicano actual, no importa la edad que tenga, puede uno imaginarlo como al anciano mañoso y terco que no comprende que los tiempos son diferentes.

Esos escenarios de acinesia política, en los que nada se mueve porque el juego ha cambiado, pero los jugadores siguen creyendo que las reglas son las mismas de antes, también tienen una base ciudadana.

Un grupo de ciudadanos mexicanos aún sigue pensando que lo que se necesita es un presidente que haga lo que él quiera, que lo que más importa es la soberanía nacional, o cualquier otro lema viejo, y que Pemex es en efecto de los mexicanos.

Neto, neto, una quizá buena explicación de la inmovilidad gubernamental mexicana sea puramente mental. Nuestra inmovilidad y falta de desarrollo es mental, está en las neuronas de los gobernantes y de algunos ciudadanos.

Los gobernantes aún no tienen hábitos democráticos, pero sí una gran sed de poder. Y los ciudadanos todavía tienen creencias como las de la soberanía alimentaria, un presidente milagroso y que el petroleo es de ellos.


ContraPeso.info fue lanzado en enero de 2005 y es un proveedor de ideas e información para el interesado en buscar ideas y explicaciones de la realidad económica, política y cultural.


1 comentario en “Inmovilidad Política Mexicana”
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