Contrapeso En defensa de la libertad y el sentido común
¿Por Qué Ser Liberal?
Eduardo García Gaspar
24 octubre 2014
Sección: LIBERTAD GENERAL, Sección: Una Segunda Opinión
Catalogado en: ,


Es el corazón de la postura política personal. androjo

La última y más básica razón de la creencia propia.

Eso que forma el valor central que es cimiento de opiniones políticas.

Si usted es liberal, conservador, socialista, o lo que sea, lo siguiente quizá le interese.

Se trata de mostrar la causa central en la que uno fundamenta la creencia política propia. Y hacerlo con un ejemplo, el por qué se es liberal, capitalista, o como usted quiera llamarle.

Creo que todo se resume en una creencia, la libertad humana, como parte de la naturaleza humana.

Puesto de otra manera, creyendo en la naturaleza humana libre es difícil o imposible adoptar una posición favorable al socialismo, al estado de bienestar y sus similares.

Estas posturas, me parece, violentan al espíritu humano, lo frenan y ahogan. Frenan las iniciativas, hacen inútil la imaginación, castigan el esfuerzo, limitan las creencias.

Seamos organizados. Digamos que usted cree en la libertad. En cosas como la libertad para escoger gobernantes, para expresarse y tener opiniones, para trabajar y estudiar.

Si a usted le sucede lo mismo que a mí, pensará que los límites que se pongan a nuestra libertad no son bienvenidos.

Usted y yo aceptaremos que no se trata de hacer lo que nos venga en gana, sino lo que queramos siempre y cuando los demás puedan tener esa misma libertad. Es ser iguales en la libertad. Lo es porque presuponemos que tenemos la capacidad de pensar, de razonar y de anticipar las consecuencias de nuestros actos.

Es decir, tomamos a la libertad de forma integral, con la responsabilidad que acarrea. Responsabilidad sin libertad es un absurdo y libertad sin responsabilidad es un caos.

Ya que podemos pensar, somos libres y aceptamos responsabilidades, tendemos a no dar la bienvenida a todo eso que nos impide alcanzar lo que queremos.

Si pagamos impuestos, queremos que sean los más bajos posibles, por ejemplo. Si educamos a nuestros hijos, queremos ser quienes decidan su educación, no otros.

Si queremos trabajar, queremos hacerlo con libertad, sin tener que cargar con burocracia que nos haga desatender el negocio.

Por eso vemos con recelo todo lo que hace el gobierno ocupando espacios en los que nosotros podemos hacer las cosas mejor y más barato.

El centro de todo es la esencia humana y su compatibilidad con regímenes de libertad responsable, en los que las personas toman decisiones y aceptan sus consecuencias; en los que los distintos talentos de cada uno son usados y sus frutos distribuidos, incluso sin quererlo.

Creyendo en esa naturaleza humana no pueden aceptarse sistemas que quitan oportunidades de acción y expresión, que anulan responsabilidades y que sustituyen a la persona tomando decisiones que le corresponden a ella.

Sistemas que anulan la maduración personal y queriendo evitar responsabilidad producen seres pasivos y caprichosos.

Más aún, una naturaleza humana imperfecta que se equivoca y puede actuar malévolamente.

Es decir, aceptar que el régimen de libertades amplias va a producir una sociedad imperfecta, con situaciones indeseables; lo que lleva a sospechar de esos sistemas que ofrecen sociedades ideales porque sabemos que ellas crearán situaciones aún más indeseables.

Si usted y yo creemos en la libertad igual para todos es porque esa dignidad humana es también igual, lo que nos lleva a no querer tratar de manera discriminatoria a nadie, sean ricos o pobres. Y donde la conciencia, el sentido del deber puede ser usado personalmente.

Porque la caridad, la compasión, el amor por otros, no son una función gubernamental, sino una obligación personal, individual. Una conciencia de personas y caras, no de grupos y colectividades.

Esta naturaleza humana nos lleva a valorar la pluralidad, incluso a pesar de crear situaciones reprobables, porque ella hace posible el florecimiento personal decidido por uno mismo, no por una política gubernamental. Es valorar más la autonomía propia que la dependencia.

Si, los sistemas socialistas y sus variaciones han sido criticados por razones económicas teóricas y prácticas, con conclusiones innegables, pero lo que cuenta es que ellos son incompatibles con la naturaleza humana, libre, racional, responsable, consciente.

Y eso significa valiente, arriesgado, imaginativo, audaz. Exactamente lo opuesto de lo que producen los sistemas socialistas, que queriendo hacer felices a los ciudadanos, crean personas pusilánimes, temerosas, irresponsables y pasivas, que ignoran cómo usar sus talentos excepto para exigir derechos.

Post Scriptum

Si se quiere decidir en lo personal una posición política, entonces, antes de decidir debe hacerse un examen de la creencia que uno tiene acerca del ser humano, de su esencia misma. Solamente después de esto, se podrá tener una posición política sólida y congruente.

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